En el Camino

Enrique Sánchez Lubián


Cuenta atrás

17/12/2020

Va concluyendo diciembre. Si todo discurre como está planteado, en enero empezarán las campañas de vacunación contra la COVID-19, abriendo horizontes de esperanza para todos. Pero antes, hay que pasar las fiestas navideñas. La semana no ha comenzado bien. Las cifras de contagiados y fallecidos repuntan. En diferentes países europeos los confinamientos y las restricciones a la movilidad se hacen más rígidos. Las llamadas a extremar la responsabilidad individual se repiten ante el temor de encontrarnos en puertas de una tercera ola. Estamos obligados a contribuir para que estas jornadas festivas concluyan con bien y que llegado 2021 estemos en disposición de dejar atrás tantas incertidumbres como con las que desde el mes de marzo convivimos.
Cada cual ha afrontado la pandemia de forma distinta. Es imposible generalizar sentimientos, miedos, dudas e inseguridades, porque las circunstancias personales son muy diferentes entre todos nosotros. Unos han perdido a familiares, amigos o compañeros, otros han sufrido la angustia de quedarse sin trabajo o verse obligados a cerrar sus negocios. Hay quienes padecen la separación de sus mayores, ingresados en residencias o centros asistenciales. Familias alejadas por las restricciones perimetrales o limitaciones de entrada en otros países. En este larguísimo año están escribiéndose tantas historias como hombres y mujeres somos, muchas de ellas, afortunadamente, con final feliz por haberse superado la infección y sus secuelas. Reconozcámoslo o no, la carga emocional acumulada pesa sobre nuestro ánimo y deseamos llegar a una serena orilla donde aliviar las penumbras transitadas.
El próximo lunes comenzará el invierno y los días, entendiendo, tal expresión como el espacio temporal en que la luz solar nos acompaña, irán haciéndose más largos. Y como ellos, anhelamos, crecerá la expectativa de que doblaremos a nuestro favor este pulso que está echándonos la vida. Nadie va a cuidarnos mejor que nosotros mismos. Por eso, conscientes de que la prudencia y la responsabilidad son aliadas imprescindibles para cruzar el Rubicón que estas semanas festivas suponen, estamos obligados a redoblar esfuerzos, no dejándonos arrastrar por una falsa sensación de seguridad y comprometiéndonos para que la cuenta atrás ya iniciada ni se estanque ni se alargue innecesariamente.