El Miradero

Francisco Javier Díaz Revorio


Ciudades de Europa: Madrid

Es, en muchos sentidos, la ciudad de las contradicciones. Es villa, pero es Corte. Es, de alguna manera, moderna, porque a pesar de su origen anterior, su ‘verdadera historia’ comienza con nuestros reyes de la casa de los Austrias. Pero es castiza y tradicional en muchos aspectos. Es hostil e inaccesible, como lo son de algún modo casi todas las grandes ciudades. Pero es profundamente acogedora con los que vienen de fuera… que son casi todos. Hace no tantas décadas, Dámaso Alonso proclamaba que «Madrid es una ciudad de más de un millón de cadáveres (según las últimas estadísticas)». Hoy... esa cifra ha aumentado sensiblemente. En fin, como dice Sabina, Madrid es invivible, pero también insustituible. Para añadir una contradicción más, es la ciudad que ha sufrido el mayor atentado terrorista de la historia de Europa… pero tan segura que ha sido capaz de organizar sin incidencias reseñables, y en menos de un año, la final de la Copa Libertadores entre los dos equipos argentinos de máxima rivalidad (que no pudo celebrar Buenos Aires), y la final de la Champions entre dos equipos ingleses…
Y es que Madrid es única. Si no existiera, habría que inventarla. No tiene quizá el clasicismo innovador de Londres, ni el glamour y la elegancia de París, ni la apabullante monumentalidad de Roma. No tiene los rascacielos y la verticalidad de Nueva York. No tiene el modernismo y el mar que acompañan a Barcelona. No tiene siquiera una catedral gótica que se precie… pero tiene esa combinación única de todo que la hace insuperable. No, no tiene sentido destacar el Madrid de los Austrias, ni el Palacio de Oriente, ni la Gran Vía, ni la Puerta de Alcalá, ni la espectacular avenida de la Castellana, ni el Bernabéu ni el Metropolitano, ni las modernas y altas torres que crean, al norte de la Plaza de Castilla, ese moderno skyline… Porque Madrid no es para verlo. Es para vivirlo. Y disfrutarlo. Madrid no se visita, se saborea. Y mejor, a pie. Es así como cabe apreciar los olores, los colores, la gente que pasea y va y viene, las tiendas, los bares, los restaurantes… Hay que decirlo, seguramente Madrid es la ciudad del mundo con más y mejores bares. Y una de las mejores en opciones para comer, beber y disfrutar de la vida. Pero también están las sombrererías de la Plaza Mayor, los puestos de libros callejeros, las tiendas clásicas de comestibles, de tejidos, de pelucas, de todo, que sobreviven a la globalización… y tantos y tantos lugares para disfrutar. Sí, Madrid es especial. El compendio de todos los sabores de España. Y para los aficionados al fútbol, Madrid cuenta con el mejor derbi del mundo, con la mayor rivalidad, el mejor nivel… y, después de todo, una extraña solidaridad entre las aficiones.