EL REPLICANTE

Alejandro Ruiz


La charanga

12/11/2020

Después de ver el cutrerío inenarrable de la recepción al rey Felipe VI en Bolivia, acompañado de la ministra de Asuntos Exteriores Arancha González Laya, y del vicepresidente Pablo Iglesias, para asistir a la toma de posesión del nuevo presidente del país, Luis Arce, con la inefable interpretación del himno nacional español con acordes de ‘Paquito el Chocolatero’, uno siente que hemos tocado fondo en la disfunción política del momento. Aunque no es el hecho más relevante de entre todos los que componen la realidad política más inmediata, no cabe duda de que lo de Bolivia es una magnífica puesta en escena representativa de la deriva que llevamos hacia la hecatombe y la decadencia más absoluta.
Con lo que nos costó tener una Constitución con instituciones políticas fuertes y de confianza. Con lo que nos costó conseguir una imagen internacional de país moderno y ejemplar, saliendo de la pandereta, la tortilla de patatas, la butifarra catalana y el botijo, el viaje a Bolivia nos pone otra vez a ritmo de charanga ferial, sirviéndonos para esbozar a grandes rasgos qué futuro nos espera en este contexto bolivariano que nos gobierna.
Y aquí estamos, compartiendo el pesimismo colectivo que nos acompaña, con los lamentos, las quejas y las pullas de siempre, pero cruzados de brazos y esperando con paciencia y resignación la llegada de un milagro. Contentos con la mediocridad, conformes con la injusticia, el totalitarismo y la arbitrariedad disimulada, revestida de buenismo identitario, e inmersos en el borreguismo aceptado, asumido. La metáfora de la pérdida de la democracia soñada y conseguida, dibujada en el sonido estridente de una fanfarria hortera de viento decimonónico y percusión totalitaria y en el traje de tergal de Pablo iglesias.
Traigo aquí, por enésima vez, a ‘Blade Runner’, película adorada dirigida por Ridley Scott, e inspirada en la novela ‘¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?’, de Philip K. Dick. No puedo dejar de establecer un cierto paralelismo entre el amor por la vida de los replicantes, expresado con la muerte de Roy Batty, bajo la lluvia que envuelve la ciudad en el pesimismo, con el futuro inseguro que nos acecha a los españoles, los diferentes momentos críticos de nuestra historia reciente y la búsqueda de nuevos horizontes que permita a los ciudadanos dejar volar la imaginación acerca de lo que puede devenir: «Yo he visto cosas que vosotros no creeríais. Naves de guerra ardiendo más allá de Orión. He visto rayos-c resplandecer en la oscuridad, cerca de la puerta de Tanhauser. Todos esos momentos se perderán en el tiempo. Como lágrimas en la lluvia. Es hora de morir».
Nosotros no hemos visto naves en Orión, pero hemos visto una charanga multicolor recibiendo al rey de España, mientras Pablo Iglesias y Zapatero aprovechaban el viaje de Estado para hacer su revolución pendiente.