MIS RAZONES

Pilar Gómez


Serio riesgo de violencia

02/11/2020

Algaradas nocturnas contra el toque de queda y las severas restricciones de movilidad. Movilizaciones violentas que derivan en saqueos, incendios, enfrentamientos policiales. Burgos, Santander...Barcelona es la ciudad donde se han registrado los más graves, con escenas que parecen rescatadas de los días del golpe de Estado, cuando los independentistas echaron a sus hordas matoniles a las calles a lapidar a la policía y arrasar el corazón urbano.
Empiezan a surgir episodios inquietantes en este estado de alarma de seis meses en el que nos ha recluido el Gobierno con el respaldo de la mayoría parlamentaria. Fue muy duro el primer confinamiento, el más severo de toda Europa, con resultados que están a la vista. Más contagios, más muertes, más dolor y, sobre todo, más desastre económico. Empiezan a percibirse señales de desesperación. Las colas del hambre, los proyectos rotos, el desempleo galopante... Todavía no han cumplido los 800.000 Ertes que salvan del drama a otras tantas familias. Pero vendrán. A finales de enero. Nada hay anunciado sobre su posible prórroga, como demandan empresarios, autónomos y empleados. Se adivina un escenario muy duro. El Gobierno elabora presupuestos inviables y anuncia planes extintos antes de nacer. Eso sí, refuerza salarios y empleos públicos mientras que la España que crea riqueza, que levanta la persiana de su pequeño negocio, que intenta sobrevivir ante el olvido y el desprecio oficial, empieza ya a bajar los brazos.
Cuidado con la violencia. La desesperación es terreno abonado a estampidas sociales descontroladas. El ministro Grande Marlaska, tan diligente a la hora de acercar al País Vasco a los presos sanguinarios de ETA, debe poner enorme atención ante ese escenario que se anuncia inquietante y creciente. Dolor, hambre, ruina, miseria y ahora violencia. ¿Quién vela por España?