Cabalito

Ignacio Ruiz


Sobre los tejados

02/05/2020

Ver pasar los días, de continuo los minutos se ralentizan, y esto no ha hecho más que empezar. Las películas apocalípticas se quedaban cortas con lo que nos ha venido encima. Echar de menos nuestra forma de vida es algo redundante, pero quiero que me regresen mi vida.
 Quiero que regresen aquellos momentos en los que disfrutábamos al pasear. En los que abrazar a tus seres queridos era una forma de expresarte, y ahora son armas de destrucción masiva. 
No sé si he estado infectado, ni sé si lo sabré nunca. No sé cómo se comporta el virus, porque una vez tras otra los propios sanitarios encuentran nuevas sorpresas. No sé si encontrarán la vacuna, pero algo tendrán que hacer.
Nos falta el aire y nos sacan a la calle sin conocimiento, sin convencimiento y limitándonos hasta la forma de mirar a nuestro entorno tratándonos como irresponsables, que tambien los hay.
Ir caminando por la calle será una pequeña liberación, como los animales en los Zoos. Una franja de sol, un claro de luna y a tu rincón de pensar cuando finalice tu turno de paseo.
Planean sobre los tejados, a modo de drones vigilantes, esas malévolas cabezas que piensan cómo arrebatarnos nuestra vida, por pura insidia, inmundicia mental o mero rencor de envidia por disfrutar a cada momento con lo que Dios nos otorgó, la libertad del individuo.
Sobre los tejados sólo nos queda ese rayo de luz de esperanza, un cercano cambio de rumbo que ayude a clarificar el modo en el que tenemos que reordenar nuestras vidas. Pero todo tendrá un precio y la tarifa que nos han adjudicado es de las más caras del mercado. Miren nuestras estadísticas, sí, somos los que peor lo hemos hecho y todavía les ves sonreír.
Los sacrificios que hemos hecho han servido de poco para lo que aun nos queda por vivir, pero lucharemos. Lo haremos con pocas armas, medio inconscientes por el vapuleo que llevamos encima, pero saldremos adelante. No será fácil, no será rápido pero será nuestra solución.
 Seremos nosotros los que lo saquemos adelante y sobre los tejados sólo brillarán rayos de esperanza y gritos de júbilo de por la victoria al ser, de nuevo, actores de otro milagro español, por superar esta dura prueba.