Nada particular

Jesús Morales


La maldición ocupa

13/10/2020

Cuando sufrí la espantosa ocupación de mi casa por unos facinerosos  que Dios confunda, perdí entre otras muchas cosas la esperanza de encontrar en algún recóndito rincón de cualquier armario bajo una pila de sábanas limpias y planchadas, o entre cualquier montón de ropa ordenada, en alguna cajita de lata disimulada alguno de aquellos depósitos que mi madre y mi abuela llamaban nidos, sitios en los que se podían encontrar por ejemplo algunas monedas de plata guardadas en la familia desde hacía muchos años hasta  un fajo de billetes de curso legal. Mi querido padre como nunca anduvo muy sobrado de dinero no tenía que preocuparse de donde esconderlo.
Como comprenderán tales nidos no contenían grandes cantidades aunque da lo mismo, siempre es un alegrón encontrar inesperadamente algo de dinero, algunas monedas de plata aunque desde luego no se puedan usar en ninguna tienda, etc. Eso no es todo se llevaron  también una estupenda colección de cámaras de fotos algunas de antes de los años treinta, las mínimas joyitas de cuando la comunión, sortijitas, cadenitas de oro con sus pequeñas medallas, lo que sea. Es por esto por lo que aborrezco tan profundamente a los que justifican y apoyan a los ocupas como una posición de pensamiento avanzado apoyan a la gente que desconsideradamente  y de manera brutal acometen y violan las casas del vecino para ciscarse en medio del pasillo dejando a los derechos de propiedad destrozados en unos actos sin castigo que no creo que tengan parangón en lo que entendemos como mundo occidental.
Es por eso por lo que no creo en absoluto en el actual Gobierno español que no sé exactamente a qué demonios juega haciendo guiños a los antisistema y alentando semejantes actos de barbarie, de latrocinio y bandidaje. A los que creen en la ocupación, sólo habría que preguntarles qué les parecería que les ocupasen a ellos sus casas, sus locales, sus huertos. Esa es la puñetera verdad y lo demás son estúpidas desviaciones de idealismo pésimamente entendido y perfectamente equivocado. Qué fácil es mostrarse partidario de los ocupas cuando guardan tu mansión una o dos o las que sean compañías de la Guardia Civil día y noche. No mi nada apreciado Pedro, no mi nada querido Pablo, la ocupación no es más que una maldición que alguien nos lanzó a los españoles para realizarse justamente cuando por alguna desgraciada razón vosotros llegaseis al poder. En verdad ignoro si esto suena duro o no, me da igual si suena de verdad duro a alguien, no haya nada más que preguntar a los susceptibles eso que decía antes, qué tal les sentaría que unos fulanos ocuparan sus casas, jardines, locales y demás. Creo que no hay que entretenerse mucho en la respuesta que nos darían.
Aunque esto de los ocupas no es más que un eslabón en la interminable cadena que el Gobierno de Pedro y Pablo están enredando en el cuello y el corazón de los españoles muchos de los cuales no pueden llegar a creerse que verían estas barbaridades en su país.
Al menos yo no me lo creía.