En el Camino

Enrique Sánchez Lubián


Desinformando, que es gerundio

12/11/2020

El Procedimiento de actuación contra la desinformación aprobado por el Consejo de Seguridad Nacional ha sido considerado por algunos como la traslación a España del orwelliano ‘Ministerio de la Verdad’, desde el que se manipulaba la historia en aquel distópico Londres de ‘1984’. A su juicio, el gobierno ‘socialcomunista’ intenta dar otro zarpazo a los derechos constitucionales, abriendo un boquete en nuestra democracia. Publicado en el BOE hace una semana, no tardaron en alzarse voces advirtiendo que la Comisión Europea frenaría al presidente Sánchez. En esas estábamos cuando Johannes Bahrke, portavoz comunitario, señaló el lunes no haber razones para pensar que tal orden ataque a la libertad de prensa o de expresión y que abordar la desinformación a nivel nacional y europeo es un asunto importante.
Leer la orden buscando preceptos para dirigir o censurar a los medios, como podría deducirse de cuanto se ha jaleado en estos días, decepciona, pues la misma es, sobre todo, un plan de organización, que expertos en verificación han calificado como necesario pero ambiguo y mejorable. Su contenido responde a requerimientos ya establecidos por la Unión Europea para implementar políticas y estrategias contra la desinformación, a la vez que definir los mecanismos para combatir los riesgos de tan perniciosa plaga que, como se dice en el texto, persigue influir en la sociedad con fines interesados y espurios, haciendo especial referencia a garantizar que los sistemas electorales sean libres y justos, o amenazas a bienes públicos como la salud, el medio ambiente o la seguridad.
Jamás como hasta ahora habíamos tenido acceso a tanta información y, a la vez, ser tan fácil confundirnos y alejarnos de la verdad. Responder a las perturbaciones de las ‘fakes’, desenmascarar su origen e intenciones requiere, entre otras cuestiones, consenso político, inteligencia, rigor en el debate y capacidad tecnológica, conjugándose numerosos elementos que confluyen en garantizar el derecho a una información veraz, sin causar el más mínimo arañazo a nuestras libertades. Ante la polvareda levantada por quienes se prodigan en coger el rábano por las hojas, no estaría de más preguntarles por qué gustan tanto de ponerse la venda antes de recibir la pedrada. Ellos sabrán, a no ser que, acaso, estén mereciendo ser develados.