EL REPLICANTE

Alejandro Ruiz


Insultando a Galileo

08/10/2020

Lo que ha pasado esta semana en la azotea del colegio mayor Galileo Galilei de Valencia, con el ‘fiestorro’ estudiantil que ha dado como resultado, de momento, un número cercano a los doscientos positivos en coronavirus y la cancelación de las clases en la Universidad Politécnica, es una muestra palmaria de que, siendo un gran logro social, el actual acceso a la cultura y al conocimiento nunca es garantía plena de que uno pueda dejar de ser analfabeto funcional al mismo tiempo que se cursan estudios o se obtienen títulos universitarios, lo que no es de extrañar si resulta que también se puede ser analfabeto a secas, completo, íntegro, no funcional, sin estudio ni conocimiento alguno, y al mismo tiempo ocupar una cartera ministerial en el gobierno de un Estado europeo y moderno.
Los chavales de Valencia no se merecen pasar ni una noche más en un edificio que lleva el nombre de tan insigne personaje de la historia de la humanidad, insertado en el Renacimiento de la revolución científica, con esencial aportación a la astronomía, la filosofía, la física, la ingeniería o las matemáticas.
Lo de Valencia evidencia que una gran parte de la población todavía no ha tomado consciencia de la gravedad del asunto. En su manifiesta irresponsabilidad e ignorancia, solo les excusa, si cabe excusa, el hecho de que durante el confinamiento, en los momentos más graves y tristes del acoso viral, no vieron ni un solo muerto en las imágenes que nos ofrecían diariamente los medios televisivos, todos afectos a este régimen ‘idiotizante’, que se dedicaban exclusivamente a mostrarnos los aplausos, los cánticos, las juergas, los bingos y demás chorradas en los balcones. Los muertos solo aparecían en Estados Unidos y en Brasil.
Y lo cierto es que yo no venía aquí a hablar de la Galileo Galilei de Valencia, pero sírvame este deplorable contexto para encauzar el tema que me interesa plasmar hoy: La intención del Gobierno de subir el IVA a la sanidad privada, en la siempre recurrente, populista y maniqueísta dialéctica entre lo público y lo privado, al margen de consideraciones reales sobre el interés general, los criterios racionales y el rigor. Algo así como en el tratamiento mediático de la pandemia, donde solo rigen las motivaciones partidistas y tribales.
Pues vayan tomando consciencia de que cuando se refieren a la sanidad privada, pareciera erróneamente que solamente hubiera que incluir a los casi quinientos hospitales privados que contabilizan, olvidando a los profesionales médicos, logopedas, fisioterapeutas o psicólogos, entre otros, que comportan una legión de autónomos y que verían peligrar sus profesiones.
De producirse, la eliminación de la exoneración del IVA a estos colectivos de autónomos, incrementando el coste de sus facturas, equivaldría a algo así como organizar una fiesta en la terraza de un colegio mayor en plena pandemia. Otro insulto a Galileo.