Con los pies en el suelo

Alejandro Bermúdez


Si guardas en tu puesto la cabeza tranquila

23/10/2020

Con permiso de don Joseph Rudyar Kipling, quiero usar ese incomparable compendio de las virtudes que hacen que un hombre sea tal, que nos dejó este escritor y premio Nobel inglés nacido en la India. Me vinieron a la mente al oír algunas intervenciones de la moción de censura. No vendría mal que muchos de nuestros dirigentes, que no líderes, lo leyeran y reflexionaran sobre ello.
No puedo decir que los de VOX me han decepcionado, jamás me transmitieron ilusión alguna porque sus ideas y valores quedaron superados hace muchos años, pero sí me han hecho reflexionar del porqué del resurgimiento de este extremismo que arremete incluso contra la Comunidad Europea, cuando hasta el más necio sabe que es el único dique que puede sujetar la marea bolivariana que se nos viene encima. Hay dos razones básicas, para mí obvias, por las que la Historia ha dado a luz en el siglo XXI una criatura de la primera mitad del siglo XX:
La primera y principal, es que la izquierda ha vuelto, en cuanto a ideas y hechos, incluso más lejos que VOX, se han ido a los albores del siglo XX. ¿Es exagerado esto que digo? Pues que me expliquen, solo a título de ejemplo, estos dos hechos de los últimos días: ¿Qué democracia es en la que creen los socialistas, partido más importante de la izquierda, cuando comparte un manifiesto con BILDU a favor de la democracia?  Que sepamos, la democracia que han practicado los correligionarios de BILDU es la del tiro en la nuca, incluso en algunas nucas socialistas. ¿Qué significado tiene que los socialistas se alíen con los bolivarianos para cargarse la división de poderes, columna vertebral de cualquier Estado de derecho? Y esto no son ni inventos ni exageraciones, o exagera y miente también la Comisión Europea, que ya ha mostrado su preocupación por esta deriva.
La segunda es la crisis de la derecha moderada, acomplejada históricamente y minada por la corrupción. Es obvio que una derecha vigorosa y sana, aún perdiendo las elecciones, hubiera impedido tanto el resurgimiento de la extrema derecha como la osadía de los bolivarianos, comunistas e independentistas.
Pero la solución no es imitar a quienes se van a los extremos, compitiendo con ellos en radicalidad. La solución, como nos decía Kipling, es «guardar la cabeza tranquila cuando todo a tu lado es cabeza perdida…». Dicen los ‘filósofos’ de mi tierra, que ‘mal camino no lleva a parte buena’. Esto es absolutamente verdad y el mal camino de las derivas radicales solo nos puede llevar a la ruina moral, política y económica.
La conclusión es obvia. Es necesario mantener la cordura, no dejarse arrastrar por ningún extremismo ni oportunismo fácil y trabajar seriamente por construir una alternativa moderada, sólida y sin complejos, para combatir esta lacra de radicalismo extremista que parece estar apoderándose de España. Yo no creo que los españoles nos hayamos vuelto locos, por mucho que la noticia sea siempre quién parece que me desmiente, y tan pronto se le ofrezca una alternativa de estas características la hará mayoritariamente suya.
Ahora, en este momento, la obligación de todos es arrimar el hombro al hombro de su vecino para tratar de superar esta pandemia. Nuestro gobierno no quiere saber nada de ella, salvo cuando llegue la vacuna a Barajas…