En el Camino

Enrique Sánchez Lubián


Censura y sesgos

08/10/2020

A la espera del debate en el Congreso de la moción de censura presentada por Vox para «devolver la voz al pueblo español y recuperar el presente y el futuro arrebatado por el actual Gobierno social comunista», desde el ‘ABC’ han mandado recado demoscópico a Pablo Casado: la ultraderecha va comiéndole terreno electoral al Partido Popular. Pese a que ese barómetro concluye que una mayoría pide al presidente Sánchez acabar con políticas ‘extremistas’, rechazar las ‘campañas instigadas’ por Podemos y los independentistas contra la Monarquía, no indultar a los presos del ‘procés’, creyendo que la situación del país es muy mala y prefiriendo a Ciudadanos antes que a los soberanistas como sostén parlamentario para los presupuestos, el PSOE resiste y se mantiene como primera fuerza política. Ante ello, el periódico conservador ha editorializado urgiendo enderezar el rumbo de esta derecha ‘dividida y perdedora’.
Los sesgos cognitivos responden a un proceso mediante el cual nuestro cerebro toma atajos para desentrañar el exceso de datos que en ocasiones recibimos. Sus estudiosos nos advierten de que pueden llevarnos a distorsionar la percepción de la realidad, abocándonos a interpretaciones erróneas de la misma. Uno de estos sesgos, el de la ‘familiaridad’, implica que cuanto más tiempo estamos sometidos a determinada información, sea verdadera o no, es más fácil aceptarla como cierta. El grueso de los argumentos que sostienen la moción de Vox (ilegitimidad del actual Gobierno apoyado por fuerzas separatistas, gestión criminal de la pandemia, degeneración democrática y asalto a los contrapoderes del Ejecutivo, corrupción vinculada a narcodictaduras y regímenes totalitarios, quiebra de la concordia nacional y deslegitimación de la Transición) coinciden con lo que a diario reitera lo más granado de la caverna mediática. Estos mensajes alimentan temores, muchas veces intangibles, que calan en mucha gente y, aunque apenas soportan cotejarse con la lógica, dan alas a salvapatrias como Santiago Abascal, quien en unos días situará a Casado en el brete de seguir bailando al son que marca la extrema derecha o poner pie en pared y comenzar a distanciarse de lo más trabucaire del país, porque aunque la censura de Vox está escrita contra Sánchez lo perverso en ella es ver cómo se retratan el PP y sus diputados.