Con los pies en el suelo

Alejandro Bermúdez


¿‘Egópata’?… ¿Personaje tipo?

Quizá pedimos demasiado al género humano, o mejor, pensamos que somos mejores de lo que en realidad somos. ¿O es que tenemos mala suerte? Lo digo por los modelos de supuestos homos sapiens que se exponen cada día en el muestrario. Desde quién es capaz de decir cada día algo contradictorio con lo que sostenía el día antes, hasta quiénes ponen el precio de una muerte en cinco años. No digamos ya de quienes son capaces de hechos verdaderamente  atroces.
Los últimos, esos que son capaces de hechos que causan pavor, los consideramos personas enfermas o degeneradas y son, gracias a Dios, minoritarios, aunque por las burradas de que son capaces, siempre serán demasiados, con uno que sea.
Los intermedios, estos que son capaces de valorar una muerte de una persona en cuatro o cinco años, desgraciadamente ya son más abundantes, hasta el punto de poder imponer su criterio en una sentencia judicial. Estos ejemplares de la raza humana, que pueden justificar el asesinato de similares según por qué causa, son multitud. No sé si mayoría, aunque en algunas zonas sí lo son, pero son en todo caso, un buen porcentaje de la sociedad. Son los que durante años han justificado las ‘hazañas’ de ETA o los  que han prendido fuego las calles de Barcelona, han tratado de derribar un helicóptero o han dejado en coma a un agente de la autoridad. Este grupo en mucho más preocupante porque pueden decidir sobre la vida o la muerte de las personas, sobre su libertad, y, en todo caso, sobre su bienestar.
Pero hay otro grupo que en teoría es menos letal que los anteriores pero puede generar verdaderas catástrofes si es capaz de conseguir un arma tan letal como es un boletín oficial. Mucho más grave cuanto de mayor ámbito sea el boletín bajo su arbitrio. El sumun es del BOE.
Siempre pensé que un país civilizado tendría muy controlado el acceso a las más altas magistraturas, de tal forma que sería imposible su acceso para  ‘estalines’, ‘hitlerines’, ‘castrines’, ‘trujillines’, ‘polpotines’ o ‘madurines’. Con gran decepción veo que no es así, que una persona ególatra-psicópata puede llegar a tener en sus manos un arma tan destructiva como es el BOE. ¿Cómo puede haber llegado Pedro Sánchez a ocupar, de hecho, la primera magistratura de un país que se supone desarrollado y con una formación supuestamente aceptable? Pues ahí está y está pese a que ningún español puede decir que lo ha engañado, por muchas mentiras que haya dicho, porque, una vez conocido el mentiroso, si te engaña es porque quieres.
¿Cómo es posible que hayamos puesto el poder  en manos de una persona con la que no podamos saber al día de hoy si va a haber una España o diecisiete, si vamos a poder elegir educación para nuestros hijos o nos los van a ‘expropiar’ para amaestrarlos en lugar de educarlos, o  vamos a poder seguir hablando español o tendremos que aprender  otra lengua para trabajar en España?
Todas estas cosas y más que no caben este breve artículo, están en el aire, dependen de la voluntad de una  persona y de una persona que es capaz de cualquier cosa con tal de dormir en la Moncloa, como ya nos ha demostrado reiteradamente. ¿Ha fallado algo o los humanos somos así? ¡Qué inmensa decepción!