RATAS DE DOS PATAS

Ángel Villarino


Ni una excepción, ni un exceso

Todavía hay quien cree que vamos a afrontar los nuevos problemas con las viejas recetas. Será por convicción, o por tradición, que nos sorprende observar cómo la ortodoxia anglosajona del Financial Times transita ya a la izquierda de Nadia Calviño, la superministra con la que Pedro Sánchez pretende embridar las ocurrencias económicas de Podemos. El programa de Jeremy Corbyn para las elecciones británicas es una buena advertencia sobre los tiempos por venir. El Partido Laborista, el de la Tercera Vía de Tony Blair, el más moderado de los socialdemócratas del Viejo Continente, propone abiertamente nacionalizar la energía e internet. Quiere obligar a las grandes empresas a ceder el 10% de la propiedad a los empleados, reservar un tercio de los asientos de las juntas directivas a los sindicatos, construir un millón de viviendas sociales en 10 años, crear un programa piloto para poner en marcha la renta básica y suspender la venta de armas a Arabia Saudí. Entre otras cosas. Al otro lado del charco van cogiendo forma propuestas similares, que se debatirán en los procesos de elecciones primarias y que permean como no lo habían hecho en la sociedad estadounidense desde el fin de la Segunda Guerra Mundial y el inicio de la Guerra Fría. El orden que quedó establecido después de la caída del Muro de Berlín está siendo rebasado a una velocidad espantosa. Por un lado o por otro le van a reventar definitivamente las costuras. España no va a ser una excepción, pero, a la vista del panorama, tampoco parece que vayamos a convertirnos en un exceso.