Nada particular

Jesús Morales


Ganar la guerra

Cuando escribo me viene alguna canción cuya letra hace referencia al tema, me cae que ni pintada. Hoy la canción es de Serrat, socialista y catalán por añadidura, esa letra dice que nunca es triste la verdad (o demasiado ingrata o intragable añado yo), lo que no tiene es remedio. El primer susto es el empeño en modificar la historia. La historia se puede explicar, exponer, retorcer, tergiversar, pero no se puede cambiar por eso, porque es historia aunque la izquierda en general y los socialistas en particular están empeñados en relatarnos algo que es mentira; cuidado, no entro en la justicia o la injustica de los acontecimientos sucedidos, lo que digo es que fueron de una forma y que a cuarenta años vista no tienen modificación si gustan como si no, y la verdad es que por mucha memoria histórica o exhumaciones que haya, Francisco Franco murió de viejo o de lo que fuera en su cama tras ganar la guerra décadas antes y eso no cambiará jamás. La verdad es triste o no, lo que no tiene es remedio como canta Serrat. Antes de seguir creo necesario aclarar que mi admiración, devoción, etc por Franco no existe, no es pequeña es nula; en una escala del cero al diez es de menos cincuenta, menos tres mil, ocho mil millones, lo que sea pero muy grande; si no creen que en una escala como la que acabo de escribir  son posibles las cantidades que digo, aseguro que son ciertas porque a ni me pasa, la figura de Franco es funesta, infortunada. Aclarado esto digo que el militar ganó la guerra y por mucho empeño que se ponga la historia no cambia porque a Pedro Sánchez se le antoje celebrar Halloween desenterrando la momia del dictador volando sobre Cuelgamuros;  menuda película  de Berlanga con todo este esperpento: Populismo de baja estofa con el propósito de arañar algún voto ignorante. Que no lo consiga.
El segundo susto lo llevé en el programa ‘Saber y ganar’; apareció una barba desagradable y enorme, con un hombre entre la maleza de pelos que dijo vivir en Murcia pero ser manchego ¡de Talavera de la Reina! Me quedé inmóvil con la burrada, yo que hace años escribo que los talaveranos somos administrativamente del invento de Castilla La Mancha, pero de la parte castellana, que hay que reivindicar siempre, nunca manchegos. Hubiera dado una patada a la tele. Seguiré con el tema mientras pueda, lo que no haré nunca será querer ganar guerras perdidas. Por cierto cuando sacaron a Franco ni respiré mejor, ni me sentí más demócrata ni nada de esas cosas raras que les pasan a algunos.