Amboades

Miguel Ángel Flores


Los vinos de la Edad Media

San Isidoro de Sevilla en su gran obra Etimologías, dentro del capítulo III del libro XX, incluye datos muy relevantes sobre el Vino, como los distintos tipos de Vino, y recetas que hacen referencia a mezclas de Vinos, propias de la Edad Media. Según el santo, la clasificación que hizo es más o menos así: el ‘merum’ es el vino puro sin mezclar nada, y según su color, al ser en sí mismo digamos un vino puro sin aditivos, lo denominó así, ‘roserun’ para el tinto, y ‘amineum’ para el blanco, incluyendo curiosamente un tercer color natural el ‘sucinacium’, que hace referencia al color ámbar, que hoy en día se asemejaría (creo yo) a los rosados pálidos. Con arreglo a su consistencia o turbidez que tenían los vinos, el Santo los designa así: ‘limpidum’, el vino que se asemeja al agua o ‘turbidum’, el vino que contiene posos, sencillo y lógico. San Isidoro que por lo que vemos fue un gran estudioso de todo esto, incluyó en sus denominaciones a otros tipos de vino, como los que se importaban de fuera, por ejemplo, el ‘gazeo’ que venía de las tierras de Gaza en Palestina, o el ‘falerno’ de Falerna, en la Campania italiana.
Asimismo, nombró al vino que tomaba la clase más baja, que era de muy baja calidad y muy duro y áspero, el ‘crucium’. Para terminar, denominando al vino que se usaba para la liturgia, el ‘infertum’, que era el más puro, no usando otro vino para estos menesteres, aunque según estas designaciones, el ‘spurcum’ por tener ciertas impurezas o estar mezclado con agua, no se utilizaba para los ritos eucarísticos, siendo también de muy buena calidad. Según las indicaciones del propio San Isidoro de Sevilla y otros autores de la época, el vino nunca se tomaba solo, es decir que el vino en verdad no se tomaba digamos natural, más bien se bebía mezclado con agua, u otras sustancias, que de alguna manera suavizaban sus sabores y demás. Como se ha visto, por lo que dejó escrito San Isidoro en el siglo VI, el Vino no era el Vino como hoy lo podemos entender. Además, a parte del vino, también se consumía el vinagre y el mosto, según, San Isidoro que también lo comentó en su obra Etimologías algunos de esos subproductos del vino.