RATAS DE DOS PATAS

Ángel Villarino


Planeta Simón

18/09/2020

Fernando Simón grabando ‘Planeta Calleja’ en bañador en medio de este caos vírico es puro Borat. España se ha convertido en una sucesión alocada de gags, una comedia para reírse de un sistema político y administrativo que ha sido totalmente superado por la realidad. Hay un simpático gobierno con nariz de payaso, premeditadamente ausente por cálculo político; unas comunidades autónomas que recuerdan a las viudas ricas y ampulosas que salen en las películas de los Hermanos Marx y cuyo grado de incompetencia y cinismo ha oscilado entre el mayúsculo y el notable; una estructura administrativa desnuda dentro de un barril: atrasada, atrofiada, analógica, sobrecargada y sin músculo donde es necesaria. Pero obesa y adiposa donde no hay mucho que hacer.
Un país en cuya cartelería aparece Peter Sellers con los ojos muy abiertos, como riéndose de quien se da cuenta del pastel, y en el que los cuerpos de policía y el ejército pelean por ver quién consigue antes el comedor gratis para los niños a pesar de que en las arcas del estado no hay dinero ni para hacer las tortillas de maíz del Chavo del Ocho. Suena la canción de las persecuciones de Benny Hill mientras enfermeras que atienden a los pacientes de Covid no tienen con quién dejar a los niños cuando se infectan. Un lugar mágico que ni siquiera está claro que tenga estructura para utilizar los fondos enviados por la Unión Europea después de haberlos mendigado. Una casa de la guasa en la que para cobrar un ERTE o lograr una cita para el pediatra hay que pasar unos trámites que ya les gustaría a los funcionarios romanos de las Doce Pruebas de Asterix.