Me la juego

Ana Nodal de Arce


Patria

01/04/2020

Patria: Tierra natal o adoptiva, ordenada como nación, a la que se siente ligado el ser humano por vínculos jurídicos, históricos y afectivos. Es la hermosa definición que hace la RAE de una palabra denostada por quienes la creían exclusivamente ligada a la extrema derecha y a sus seguidores. Ahora, durante esta crisis, somos todos compatriotas. Espléndido.
Es uno de los primeros cambios que surge de este desastre. Sí, para mí que un virus cause miles de muertos es una tragedia. Que estemos confinados, sin libertad de movimientos, una obligación cívica, no un motivo de alegría. Lo que es evidente es que la sociedad no será la misma tras este capítulo que quisiéramos borrar de nuestra historia. Y los que se tienen que colocar a la cabeza de esta nueva etapa, que nace de los cimientos de un inmenso dolor, son los políticos, quienes han disfrutado de prebendas y privilegios vetados al resto de ciudadanos.
De esta crisis han de salir unos gobernantes responsables, cualquiera que sea su ideología, que rindan cuentas del dinero que gastan, de cómo lo gastan y hacia qué va destinado.  Se acabó la época del derroche, de los aeropuertos inservibles, de los hospitales sin uso, de los centros de mayores cerrados, de las construcciones sin sentido, como el Quixote Crea en Toledo. Hay que exigir que asuman sus culpas quienes destruyen el patrimonio, nuestro río, por cierto nos han colado un trasvase, nuestras vegas. Gobernar no da derecho a ejercer el poder de forma arbitraria.
Debemos salir de esta situación con una reducción en el número de ministros, ¿para qué 22?, en altos cargos, en diputados autonómicos y senadores, en asesores de lo imposible, en dinero cobrado en dietas para desplazamientos que no se producen o en alojamientos ficticios. Que se rebajen los sueldos. Que los expresidentes renuncien a su paga vitalicia. Que el ahorro se blinde para sanidad y educación. Solo restringiendo el gasto público y dando un repaso a la clase política para que sea ejemplarizante podremos aprender algo de este desastre, que se puede repetir y, si ocurre con el mismo sistema, será catastrófico.
Veo poco positivo en esta crisis. Los que ahora muestran su solidaridad siempre han sido buenos. Quienes hacen alarde de su fanatismo han ido a peor. No pidamos lealtad cuando asestamos hachazos a aquellos que no piensan como nosotros. Esta es nuestra Patria.