Con los pies en el suelo

Alejandro Bermúdez


Ciegos, estúpidos y vividores

18/09/2020

Una vez más se pude constatar que la mayoría de los homínidos hispanos pueden clasificarse, sin temor a cometer demasiadas injusticias, en alguna de las categorías del título de este artículo. La demostración de ello es la nueva edición revisada que nos prepara nuestro ¿Gobierno? de su obra maestra que no es otra que ‘Mi lucha contra Franco’, mientras España se contagia por los cuatro costados del famoso Covid-19, duplica cada semana el número de fallecidos por esa causa, pierde más del doce por ciento de su riqueza, es decir del PIB, y nos endeudamos hasta el cuello.
Es obvio que para que esto ocurra tienen que darse unas características sociales muy concretas, porque en un país de personas realmente informadas y mínimamente críticas no se le ocurriría a ningún gobierno entretenerse con las máquinas de valor en la edad de las energías renovables. Tiene que darse una conjunción de las tres categorías del título:
Una mayoría ciega de ignorancia, de sectarismo o de odio que encumbra a un gobierno de la calaña del que soportamos. Un gobierno que, en lugar de ponerse al frente del problema más grave que hemos sufrido en muchos años, se lo endilga a entes territoriales relativamente insignificantes por sus carencias, ya que ni tienen competencias legales para imponer unas normas a cumplir por sus ciudadanos, ni un potencial económico y organizativo que las permita acudir con solvencia y eficacia a los mercados internacionales para proveerse de los imprescindibles productos para hacer frente a la pandemia.
Solo una mayoría ciega puede tragarse una vez más la píldora ya caducada de nuestro pasado histórico como obra cumbre. Porque ello supone estar anclado en el pasado y el pasado. Nos lo cuenten como nos lo cuenten es pasado. Se puede volver a ver alguna vez ‘La Caída del Imperio Romano’, pero ir cada sábado a ver esta película no me dirán que no sería tedioso.  Yo abogaría porque Pedro Sánchez, que para eso sí tiene habilidad, se buscara algún negro que le reescribiera la batalla del Ebro, que la ganen los republicanos y terminemos de una vez este capítulo.  
Es necesaria una minoría estúpida. Estúpida, egoísta  y sin ninguna altura. Tanto que es incapaz de aunar esfuerzos para librarse, primero de la plaga de inútiles y aprovechados que nos gobierna y después plantar cara a los reales problemas de España, que distan mucho de los que nos genera nuestra Historia.
Quizá este grupo es el más responsable de la situación, porque se entiende que debería ser el más sensato y preparado, pero no, se deja llevar por egoísmos personales y proyectos mediocres que los llevan incluso a celebrar las victorias electorales que colocan a los adversarios en el gobierno. Esa es su altura de miras.
Por supuesto, el grupo autor material del serial es nuestro misceláneo gobierno, con un capitán que dejaría pequeño al Rey Sol y una tropa digna de tal capitán. Nunca se había visto una composición tan sectaria y nefasta y falta de ideas positivas para los intereses de España. Su falta de ideas es tal que la única que cultivan es uno de los capítulos más tristes de nuestra Historia como producto con que mantener su miope y sectaria clientela, a falta de realidades más positivas con las que granjearse el disfrute palacios con colchones nuevos…