ÁNGULOS INVERTIDOS

Jesús Fuentes


Arquitectura al aire libre

13/09/2020

Seguro que puede ser un experimento a la altura del reto que supone el espacio elegido. Estudiantes de arquitectura, aprendiendo y reflexionando en un lugar fallido desde sus inicios. En el edificio llamado ostentosamente “Toletum”, la Escuela de Arquitectura, de la Universidad de Castilla-la Mancha, impartirá allí este curso sus clases. El edificio no debería haberse construido, pero, como es habitual en este y otros casos, intereses de diverso tipo se concitaron. ¡Ah, el dinero, generosamente prestado! Según se presentó en su momento sería un edificio para la recepción de turistas. Solo que se construyó en el sentido inverso a la llegada de esos turistas. Podía haber sido una excelente idea recibir a los visitantes y turistas a la entrada de la ciudad, pero se quedó en nada. A otros les importaban los beneficios inmediatos. Que estuviera mal ubicado era un asunto reconducible. Para adornar la construcción y dificultar más el acceso al lugar se interpuso una gran ovoide donde se colocó una escultura que bien podría formar parte de los decorados de cartónpiedra de cualquier película histórica de los estudios romanos Cinecittá. Total, un fiasco que rápidamente fue endosado al Ayuntamiento y que ha estado dando tumbos entre ocurrencia y ocurrencia. La última aventura se inicia ahora con la Escuela de Arquitectura, impartiendo sus disciplinas hasta tanto se termine el aulario en el campus excepcional de Toledo.

Para las clases se pide a los alumnos que lleven como material de trabajo lápices, carboncillos, acuarelas, caballetes, ordenadores o similares, papel, cartón, metacrilato y también plumífero ligero, guantes de jardinero, botas de cordones, tableros, sillas ligeras y, no olvidar, un sombrero de paja de ala ancha. Así comenzará la aventura de una actividad docente que quiere ser un espectáculo para los implicados y para la propia ciudad, habituada ya a edificios cerrados o a medio construir. Los curiosos e interesados tendrán la oportunidad de ver como se enseña y se aprende al aire libre. Así cuentan que lo hicieron los griegos antiguos, se repitió en Alejandría, la de la gran biblioteca diseminada por la ciudad. La luz y el clima, con sus evoluciones y variaciones, formarán parte de la enseñanza de los futuros arquitectos. Tal vez en las clases también se debata – debate permanente - sobre si el arquitecto es un mero ejecutor de proyectos, con independencia de la estética, funcionalidad y viabilidad de la obra construida o algo más. Un experimento que, ojala, encuentre un destino estable para un edificio que surgió estrellado