EN VERSO LIBRE

Francisco García Marquina


¿Nos quieren en Europa?

26/07/2020

España ha conseguido en Europa un resultado elogiable, en un debate que han enfrentado a los tradicionales norte y sur, con el nuevo aspecto de austeros y derrochadores. El primer flash de la situación sería Sánchez bajando del Falcon para saludar a Rutte que viene en bicicleta.
¿Cómo nos ven en Europa? Estoy emparentado por vía doble con Holanda y sé algo de lo que allí se piensa sobre España y los españoles. La España actual, tan pintoresca y acogedora, no tiene una alta estima en Europa. Para empezar, la falta de seriedad y rigor en las instituciones, porque habiendo sido el país con más muertos por millón de habitantes, con más sanitarios contagiados y -según la Universidad de Cambridge- el que peor ha gestionado la epidemia, Sánchez saque pecho con la necedad de «hemos salido más fuertes».
Sánchez, ha ido a pedir dinero a Europa haciendo énfasis en que —junto con Italia— somos el país que más ha sufrido con la epidemia. Pero a la hora de hablar de euros, Bruselas sabe que no es por causas telúricas que los más tocados sean siempre los mismos. En España no hubo otro infortunio ni mala suerte que la imprevisión e incompetencia de su Gobierno.
También sabe Europa que la situación española no es un endemismo sino que tiene nombre y fechas. España fue, durante mucho tiempo, el ejemplo de milagro económico. Pasamos de la dictadura a la democracia causando admiración, e hicimos los deberes como nadie para poder entrar en el euro. Pero en la última década se han provocado unos daños visibles a nivel político, social y económico.
En el terreno económico no somos un modelo de cumplimiento pues no hicimos a su tiempo las reformas que nos exigía Europa. Tenemos el ejecutivo más grande y caro, captor del voto a base de despilfarro y medidas populistas. Y en esta legislatura «la España de Frascuelo y de María» es la España de Pepe Blanco y de Montilla. La política de Sánchez ha sido una conveniencia personal con un incremento del déficit y gasto público desbordado.
Tampoco en lo político somos bien vistos por nuestra sintonía con el chavismo con esa bochornosa operación Delcygate y la negativa a recibir a Guaidó y los sucesos de Bolivia. También se ve con recelo que a estas alturas el comunismo forme una parte decisiva del Gobierno, con una representación por encima de su base social por imposición de Sánchez, y que ha promovido iniciativas como que el derecho fundamental al trabajo quede limitado frente al derecho de huelga o que se derogue la prioridad de los convenios de empresa sobre los de sector, y otras medidas potenciales de sobregasto, control personal, confiscación y expropiación.
No somos de fiar, y Europa nos exigirá un programa creíble de reducción de gastos y reactivación económica y el dinero que venga será bajo una saludable y estricta supervisión, aunque me temo que ya debe estar el Gobierno urdiendo el modo de saltársela.
Europa recela de nosotros, pero ni nos desprecia ni nos odia. Esa bajeza se queda en casa, a cargo de Bildu y de Torra, que es el enemigo que nosotros mismos hemos incubado.



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