ESCAÑO CERO

Julia Navarro

Periodista y escritora


Siempre nos quedará Margarita

09/07/2020

Es insólito que en un país democrático un vicepresidente del Gobierno defienda que se puede insultar y descalificar a periodistas y medios de comunicación.

Durante mis muchos años de ejercicio del periodismo una de las primeras lecciones que aprendí es que algunos los políticos suelen confundir información con propaganda. Es decir creen que los medios de comunicación y los periodistas son estupendos cuando se comportan como palmeros y denostan a quienes se sitúan en una posición distante de cualquier partido. Pero nunca como ahora, ha sido tan evidente.

No hay democracia sin libertad de expresión. Si alguien cree que ha sido calumniado tiene la potestad de acudir a los tribunales.

Desde la irrupción de Podemos en la política española a muchos de sus principales dirigentes se les nota incómodos con aquellos medios de comunicación que no controlan.

Descalificaciones y amenazas más o menos veladas a los periodistas que se atreven a criticarles y la puesta en marcha de sus terminales en la Red para azuzar a e intentar intimidar a las voces críticas.

Lo que nunca se había ni visto ni oído es que nada menos que un vicepresidente de Gobierno defendiera que hay que "naturalizar" que a los periodistas se les critique y se les insulte. ¡Menudo nivel!

En una democracia, y la nuestra lo era hasta ahora, la labor de los medios de comunicación pasa además de informar por ser un contrapoder y naturalmente por criticar las acciones u omisiones de quienes ostentan cargos públicos.

Por eso mientras desde el mismísimo Palacio de la Moncloa, el vicepresidente Iglesias defendía que se pueda insultar los periodistas, quienes le acompañaban, la ministra portavoz, la señora Montoro, el ministro Ábalos y el titular de Justicia el ministro Campos, mantuvieran una vergonzosa "neutralidad", es decir no fueron capaces de disentir firmemente de su compañero de Gobierno. Que el ministro de Justicia "mirara" hacia otro lado es imperdonable.

También es cuanto menos decepcionante la tibieza del presidente Sánchez echando balones fuera cuando se le ha preguntado por el asunto. Tibieza de la que han echado mano otros ministros a la hora de comentar las declaraciones del vicepresidente Iglesias.

Solo un miembro del Gobierno, Margarita Robles ha dicho de manera clara y rotunda lo que no se han atrevido a decir el resto de los ministros.

Cuando a la ministra de Defensa le han preguntado respecto a las declaraciones del vicepresidente Iglesias ha afirmado sin dudar que: "Los medios de comunicación son el oxígeno de la democracia" y ha dicho más respecto a los insultos a los periodistas y medios de comunicación que "en una sociedad democrática los insultos no se pueden justificar. Ni en las redes ni en ninguna parte". Alto y claro para que no quepan dudas.

Margarita Robles en sus muchos años de servicio público siempre ha estado en primera línea defendiendo los cimientos del Estado democrático y sin dudar que, su compromiso es, en primer lugar con los ciudadanos y con el Estado de Derecho.

Lo demostró cuando formó parte del Gobierno socialista como subsecretaria de Justicia y posteriormente secretaria de Estado de Interior, donde no le tembló la mano a la hora de investigar la desaparición y asesinato de Lasa y Zabala.

En fin parece que en nuestro país ejercer la profesión periodista alejándose de los intereses del Poder, puede convertirse en una profesión de riesgo porque desde las terminales del Poder en las Redes o desde donde sea se puede sufrir una auténtica campaña de insultos y descalificaciones.

Menos mal que rememorando aquella frase de Casablanca de "siempre nos quedará París", aquí y ahora de entre los miembros de este Gobierno, al menos sabemos que en la defensa de las reglas de la democracia y del Estado de Derecho "siempre nos quedará Margarita".