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Sale a la venta la Casa del Armiño por 1,7 millones

J. Monroy
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La obra, cuya autoría y primera propiedad se atribuye a Jorge Theotocópuli, estaba en ruina hasta que a principios de siglo se abordó una amplia restauración con la ayuda del Consorcio

Sale a la venta la Casa del Armiño por 1,7 millones - Foto: Yolanda Redondo

La Casa del Armiño, situada en la calle San Clemente, uno de los inmuebles privados mayores del Casco (1.212 metros cuadrados), es una vivienda cargada de leyenda, muy relacionada con el Greco y su hijo. Rehabilitada hace ya quince años, tras dos años de trabajo, ha salido ahora al mercado. Un portal inmobiliario lo anuncia por la cantidad de 1,7 millones de euros, a los que hay que añadir 155.733 euros en impuestos.

Se trata, apunta el portal, de un chalet en el casco que dispone de ocho habitaciones, seis baños y una parcela de 1.208 metros cuadrados. La vivienda principal tiene nada menos que 949 metros cuadrados construidos, divididos en tres plantas. Además, hay una vivienda anexa en la planta principal de unos 192 metros construidos y porche garaje de 71 metros más.

El mencionado portal afirma con rotundidad que esta casona renacentista, con influencia mudéjar, «fue propiedad del hijo de El Greco». Recuerda que estuvo mucho tiempo abandonada, hasta llegar a convertirse en unos lavaderos públicos. Hoy día, tras la restauración llevada a cabo por una familia toledana a mediados de la primera década de 2000, su uso es residencial.

Este inmueble, situado junto a los conventos de San Clemente y San Pedro Mártir, es conocido con el nombre de la ‘Casa del Armiño’, denominación que viene de la del cuadro ‘La dama del Armiño’, pintado por el Greco en 1577 y que a día de hoy es propiedad del museo de Glasgow. Según cuentan en Toledo, la obra se expuso por primera vez en este inmueble. Decir que existen varias teorías sobre la identidad de la mujer. Podría ser Jerónima de las Cuevas, mujer con la que el Greco tuvo su hijo, Jorge Theotocópuli, al poco tiempo de llegar a Toledo. Esta posibilidad viene marcada por el hecho de que esa obra sería el único retrato a una mujer del Greco que no pertenece a la iconografía religiosa. La tradición toledana, por lo tanto, sitúa la obra en este inmueble y se inclina por considerar que el retrato pertenece a la madre del hijo del pintor. Además, la construcción y propiedad de la casa estaría relacionada con Jorge Manuel Theotocópuli, que fue uno de los arquitectos de las Casas Consistoriales de la ciudad.

Restauración. Hasta aquí la leyenda. La historia reciente habla de un inmueble que ha pasado por varias manos. Fue también lavadero púbico. Hasta que a finales del siglo XIX sufrió importantes reformas, que supusieron la demolición de algunas de sus estructuras. No se volvió a rehabilitar hasta que la familia, Díaz (propietarios de Navidul) se hizo con el inmueble en 1999, y puso en marcha un cuidadoso proyecto de rehabilitación.

La edificación del palacio estaba casi en ruina, con el torreón inestable. La puesta en valor de este gran ejemplo de mudéjar civil toledano ha sido posible gracias a la actuación conjunta de la iniciativa privada y el Consorcio, a través de un proyecto integral. El trabajo quedó dividido en dos fases, en las que se abordó la consolidación y apuntalamiento del edificio y la realización de la casa, para lo que se aseguraron las dos construcciones antiguas mediante un módulo nuevo. Las obras duraron dos años y concluyeron en 2004. Incluyeron la rehabilitación de distintos elementos especiales, como las columnas, capiteles y otros elementos pétreos; un impresionante artesonado; unas yeserías y las zapatas, balaustrada y alero de madera.

El Consorcio recogía esta actuación en su memoria de 2004 dentro de la categoría de Elementos Especiales. A destacar, la intervención en elementos de interés, como una yesería y un artesonado policromado, que aparecieron durante la intervención y se integraron en la vivienda. Ambas estaban en muy mal estado. 

El arco mudéjar cuenta con una rica yesería con decoración vegetal y con inscripciones cúficas de gran tamaño. El artesonado, del siglo XIV está totalmente policromado en rojo, blanco y azul, con escudos heráldicos. El alfaje, que estaba totalmente en ruina,  requirió la consolidación total de las maderas y de las policromías al temple. 

Todos estos elemento se pueden ver en las fotografías del portal en el que se vende el inmueble, fotografías, por cierto, no muy cuidadosas, porque entre tanto tesoro recoge basura tirada por el suelo.