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La batalla por Madrid

SPC-Agencias
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El PSOE busca su hueco en la región y arranca un proceso de primarias en un momento de profunda crisis interna, tras obtener los peores resultados electorales de su historia en la comunidad y marcado por la falta de un líder claro

La batalla por Madrid

A la espera de resolverse la incógnita sobre el liderazgo en el PP de Madrid, que salpica hasta la propia dirección nacional del grupo, el PSOE ya ha comenzado el proceso para elegir a un nuevo secretario general en la región con la presentación de las precandidaturas. Un camino complejo por recuperar el hueco que un día ya lejano tuvo en la comunidad que arranca en un momento de profunda crisis interna para el partido, ya que a los peores resultados electorales de su historia en la autonomía, donde el pasado mes de mayo quedó en tercer lugar por detrás de los populares y Más Madrid, se suma la falta de un liderazgo claro para hacer frente a la actual presidenta, Isabel Díaz Ayuso.

La debacle en las urnas del 4-M provocó la dimisión del portavoz socialista en la Asamblea madrileña y candidato en los comicios, Ángel Gabilondo, y del secretario general de los socialistas madrileños, José Manuel Franco.

Desde entonces y hasta la celebración del congreso regional, los próximos 13 y 14 de noviembre, el poder en el partido ha quedado en manos de una gestora. Una situación de interinidad que no es nueva, ya que el PSOE de Madrid ha estado dirigido por un órgano de este tipo en otras dos ocasiones con anterioridad: en 2007 después de la dimisión de Rafael Simancas y en 2015 tras la de Tomás Gómez.

Sin embargo, esta vez las cosas son más complicadas para la formación que a nivel nacional encabeza Pedro Sánchez, con una militancia cada vez más decepcionada tras décadas de sequía sin lograr el poder en las dos principales plazas (la Comunidad de Madrid y el Ayuntamiento de la capital) y sin un liderazgo claro.

Las tradicionales «familias» socialistas en el PSOE madrileño han perdido protagonismo y no hay ningún nombre propio que despierte el consenso e ilusión suficientes para hacer frente a Ayuso y la rotundidad con la que se impuso a sus rivales el 4-M.

El que tiene más papeletas para conseguirlo es el diputado regional y exalcalde de Soto del Real Juan Lobato, que parte como favorito en las primarias, en las que Ferraz se está manteniendo al margen tras años de injerencia en la delegación madrileña, aunque ve con buenos ojos esta candidatura.

La sombra de Ferraz

En declaraciones recientes a los medios, Lobato aseguraba que nadie le ha pedido presentarse y rechazaba la etiqueta de «oficialista», ya que recuerda que en las primarias de 2017 se enfrentó a José Manuel Franco, quien finalmente se hizo con las riendas del partido tras contar con el apoyo del mismísimo Sánchez.

En cualquier caso, Lobato es el favorito de buena parte de los alcaldes socialistas de la comunidad; de la portavoz socialista en el Ayuntamiento de la capital, Mar Espinar, que acaba de relevar a Pepu Hernández tras su dimisión; y de la delegada de Gobierno en Madrid, Mercedes González, a la que Rafael Simancas trató de impulsar para crear una candidatura unitaria, pero fracasó por falta de apoyos.

Mientras, la portavoz del PSOE en la Asamblea, Hana Jalloul, se ha mantenido al margen al decir que apoyará al aspirante que salga elegido en las primarias.

El único rival con opciones reales de disputar el poder a Lobato en las primarias es el alcalde de Fuenlabrada, Javier Ayala, que cuenta con el respaldo de regidoras de otras grandes ciudades madrileñas como Natalia de Andrés (Alcorcón) y Sara Hernández (Getafe), con quienes creó hace unos meses la plataforma Rearmar para gobernar para reflexionar y poner en valor el municipalismo.

Ayala explica que su intención no es «enarbolar la bandera de los alcaldes», sino aplicar en la formación un modelo de gestión procedente de los municipios, donde asegura que los socialistas madrileños han hecho las cosas «razonablemente bien».

La otra precandidatura confirmada es la de la secretaria general del PSOE en Paracuellos del Jarama, Eva Llarandi, que aspira a «poner a funcionar» el partido en Madrid con el apoyo de militantes y agrupaciones socialistas.

Por su parte, el abogado Eduardo Ranz no concurrirá finalmente de forma individual, tras alcanzar un acuerdo con Lobato.

El ganador de las primarias, que se conocerá en la primera vuelta (23 de octubre) o en la segunda (30 de octubre), se ratificará en el congreso regional del PSOE de Madrid de noviembre.

En el caso de que sea Lobato, podría convertirse en el rival de Ayuso en las elecciones de 2023, ya que habitualmente en el PSOE de Madrid el cabeza de lista suele ser el secretario general. No ocurriría con Ayala, que volverá a ser candidato a la Alcaldía de Fuenlabrada.

Más allá de Madrid, el PSOE tiene previsto celebrar cónclaves regionales en el resto de comunidades de aquí a finales de año, tras el 40 Congreso Federal del partido, previsto en Valencia los días 15, 16 y 17 de octubre.

Los liderazgos de cara a estas citas claves para la familia socialista están bastante claros en todos los casos salvo en Cantabria, Galicia y Murcia, donde probablemente haya elecciones primarias con candidatos alternativos a los actuales secretarios generales.

Pero eso será otra batalla, que llegará una vez quede aclarada la victoria en la por ahora guerra abierta para alzarse con el poder en el PSOE de Madrid.