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Ángel Monterrubio

Tente Nublao

Ángel Monterrubio


Un talaverano demasiado liberal (I)

23/03/2022

En la Constitución de Cádiz de 1812 aparece una nueva figura denominada 'Jefe Político Superior' como el más alto funcionario político y administrativo del gobierno en cada una de las provincias establecidas en aquel momento, nombrado directamente por el rey, que debía velar por el funcionamiento de todos los ramos de la Administración Pública. Inherente al cargo, le correspondía ser presidente nato de la Diputación Provincial, presidir el Ayuntamiento de la capital de la provincia sin voto, pudiendo ejercerlo solo en caso de empate y ser la única vía de comunicación entre los ayuntamientos y la Diputación Provincial y de ésta con el Gobierno Central.
Sus competencias, y por tanto su poder, eran muy amplios: economía, sanidad, asistencia social, orden público, fronteras, alojamiento de tropas, resolver los recursos electorales de los ayuntamientos, etc. Debía conocer y controlar muy bien su territorio, desde el espacio geográfico hasta el ámbito moral de sus habitantes.  
Un talaverano, Ramón Luis Escobedo, durante el Trienio Liberal, será uno de los Jefes Políticos Superiores más significados de España y en una de las provincias más importantes: Sevilla. En abril de 1821 tomará posesión de su destino designado por Agustín de Argüelles, ministro de Gobernación. Antes de este nombramiento había ocupado el cargo de Intendente de Ejército en la provincia de Segovia.  El Intendente tenía competencias sobre el mantenimiento del ejército en su circunscripción y funciones de gobierno general, en especial de justicia y policía.
Ramón Luis Escobedo, hombre muy comprometido con la causa liberal, se ocupó desde el primer momento en iniciar una serie de reformas para mejorar la administración en la provincia de Sevilla, en especial contra el bandolerismo y el caciquismo, y rápido se granjeó el aprecio de sus administrados.  
A finales de agosto de 1821 Escobedo prepara las que serán las primeras elecciones generales en España en las que unas Cortes constitucionales sucederían a otras y dicta las normativas oportunas para su celebración. Al poco tiempo estalla un escándalo por una circular del Gobierno conservador, apoyada por el rey, en que pide a los Jefes Políticos que intervengan en las elecciones para favorecer a los moderados y, es más, algunos de ellos son cesados, como es el caso de Escobedo, por considerarlo 'demasiado liberal'. Escobedo y el capitán General de Andalucía, Manuel de Velasco, también depuesto, se rebelaron contra el Gobierno, apoyados por ayuntamientos, diputaciones, sociedades y juntas ciudadanas y se niegan a ceder sus puestos al general Tomás Moreno Daoiz y Joaquín Albistur que eran sus sustitutos.