Mi media Fanega

Jorge Jaramillo


Más gasolina desde Europa

La irrupción de los tractores en calles y carreteras del país, y la potencia creciente de las protestas de los ‘Agricultores al límite’ han acelerado el ritmo de trabajo del Gobierno en el inicio de la nueva legislatura, y del revalidado Ministro Luis Planas que, como si viniera agotado del impás de meses en funciones, ha puesto toda la maquinaria negociadora en marcha a propósito de la reforma de la Ley de Cadena Alimentaria.
   Posiblemente nadie contaba con la repercusión mediática de unas movilizaciones bien diseñadas y prolongadas en el tiempo que, lejos de quedar diluidas informativamente por otros contenidos políticos clásicos, siguen ganado peso en el «prime time» de las grandes cadenas de televisión, matinales de radios, y portadas de periódicos de cualquier ámbito de difusión.
   Tanto es así que su agenda pública, difundida tradicionalmente los viernes por su gabinete de prensa a los medios, lleva abierta desde que empezó todo, y va fraguando casi de un día para otro, según cierran los encuentros.
   Esta última semana por ejemplo, no solo convocó al  Observatorio de la Cadena Alimentaria donde se negociarán mejoras de la norma como indexar «obligatoriamente» el coste del productor en los contratos, sino que también citó a todas las comunidades autónomas para involucrarlas en la discusión de los bajos precios que debe propiciar, como dijo el vicepresidente de Castilla -La Mancha, un ‘acuerdo de Estado’.
   Por la sede de Atocha también han pasado ya los ejecutivos de Carrefour, Lidl, Mercadona -no serán los últimos-, al igual que el sector de frutas y hortalizas, de los más perjudicados por los acuerdos de intercambio de la Unión Europea con países terceros, como denuncian las ‘opas’, con la llegada de miles de toneladas de tomate o naranjas de Marruecos o Sudáfrica, coincidiendo con nuestras recolecciones y hundiendo los precios. Este es otro de los grandes caballos de batalla al haberse perdido el principio de preferencia comunitaria que ahora se reclama en estas mesas.
   Nos asomamos por tanto a una cuarta semana de protestas que promete porque el hartazgo del campo, lejos de aplacarse, viendo la repercusión social de su lamento, seguirá en alto como prueban las últimas concentraciones de Valencia o Antequera, o el tono del líder sindical extremeño de APAG-Asaja con ese mensaje provocador y desafiante, viralizado en redes sociales, al retar al Gobierno a enviar policías al anunciado bloqueo de carreteras sabiendo que muchos de los efectivos -advirtió- son «hijos de agricultores».
   Por si fuera poco, el grave error del vicepresidente Pablos Iglesias de apartar a las organizaciones agrarias de la negociación de las peonadas del PER para esa región y Andalucía, ha azuzado los ánimos de todos que han interpretado el gesto como un desprecio general, desbaratando al mismo tiempo todo el buen empeño y talante de Planas quien se mimetizó desde el principio con el sentir de la movilización.
   Como no había suficiente tensión, el viernes, el presidente del Consejo, enseñó las tijeras junto a los folios de la propuesta de presupuestos generales de la nueva Europa -ya sin Reino Unido- para otro septenio. De manera que este jueves, los Jefes de Estado y de Gobierno arrancarán la compleja discusión desde un 14% menos de fondos para la PAC, justo en el momento más álgido y con los ánimos bien caldeados.
   Por todo, y aunque faltan meses para cerrar el acuerdo definitivo, los mensajes políticos que trasciendan de la Cumbre, vista la oposición a incrementar la aportación de los grandes contribuyentes, será la peor gasolina para las improvisadas barricadas.