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El viento puede llevar el amianto del arroyo Ramabujas hasta Vía Tarpeya

J. M. | TOLEDO
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jmonroy@diariolatribuna.com

La mayor parte de los días, el viento dominante en el barrio del Polígono arrastra los residuos del arroyo Ramabujas, donde existen restos de amianto, hasta Vía Tarpeya, un importante vial periférico del barrio, en el que viven cientos de familias en viviendas unifamiliares. Así se recoge en el informe que la Consejería de Agricultura ha presentado a la Fiscalía de Medio Ambiente, que está estudiando la denuncia presentada por la Asociación de Vecinos El Tajo sobre el amianto acumulado alrededor del barrio.

El viceconsejero de Medio Ambiente, Sergio David González, se reunió ayer con los vecinos y les explicó estos datos. En su informe, la Junta sí reconoce la presencia de partículas de amianto, aunque a falta de más mediciones, no adivina si son nocivas para el medio ambiente.

Los puntos de captación están situados en el Club Social El Mirador, un chalet que existe al otro lado de la carretera, y otro más alejado, en el montón de amianto que vienen denunciando los vecinos, del que se levanta polvo cada vez que los conejos excavan sus madrigueras.

Tras conocer estos datos, la Asociación de Vecinos El Tajo ha reiterado su preocupación, una preocupación compartida, al parecer, por Medio Ambiente, aunque quiere basarse únicamente en los informes técnicos. Ante esta situación, los vecinos se han ofrecido a acompañar a los técnicos a visitar el terreno para que se hagan una idea real del amianto acumulado y se puedan hacer una mejor idea. Lo que la Asociación de Vecinos quiere es tener de una vez una información veraz que pueda confirmar o no la alarma que existe en el barrio respecto a la presencia de toneladas de amianto en las fincas vecinas.

Hasta que ninguna administración dé unos parámetros, la Asociación sigue convencida de que los restos de amianto son peligrosos, pueden ser cancerígenos «y no tenemos por qué, como vecinos, estar sufriendo esto, cuando desde 2004 ya avisábamos a la Junta de que se estaban tirando restos en el cauce del arroyo».