LA COLUMNA

Aurelio Martín

Periodista


El imperio del desorden

30/11/2020

Las dificultades siempre ponen en evidencia el nivel de resistencia y resiliencia de personas y organizaciones, a fuerza de llegar al límite y tener que dar una respuesta inmediata o enfrentarse al problema. La impresión que existe, en líneas generales, tanto por la pandemia que padecemos, como en los temas puntuales de las diferencias en la carga impositiva o de los próximos presupuestos, nos están poniendo de relieve una gran falta de coordinación entre administraciones, generalmente en base al color de sus gobiernos, a unos intereses muy concretos que quedan alejados de ese principio básico que es servir al interés general.
Cuando se antepone la discusión sobre cuántas personas se podrán sentar a cenar estas navidades, mientras mueren inmigrantes en costas españolas, o quién reduce más impuestos para llevarse empresas a su comunidad es que algo no funciona, no hay una visión global del Estado, a la vez que se realizan concesiones con nacionalistas a través de inversiones en infraestructuras en determinado territorio, lógicamente en detrimento de otro que quizá lo necesite con más premura. No nos olvidemos de la España vaciada.
Si esto no se puede revisar desde el punto de vista constitucional, porque no existe acuerdo político mayoritario, pese a que se ha multiplicado la burocracia y hay una superposición de competencias que confunden a los ciudadanos, quienes tienen la impresión de que esto se mantiene para que vivan los cargos públicos, lo que no deja de ser una lástima, sí que se tendría que establecerse una reflexión profunda de hacia a dónde vamos y qué queremos como país. Hoy en día las instituciones están enfrentadas por intereses puramente partidarios independientemente de los miles de afectados por el coronavirus, con más de 44.000 fallecidos oficialmente, o de quienes asisten atónitos a los regalos y privilegios que se llevan determinadas autonomías a cambio de un voto. Ojo, que esto no es nuevo y la práctica, cuando no ha existido mayoría parlamentaria, la han ejercido ejecutivos de diferente color político y en ámbitos también distintos, así como el clientelismo político, un ejercicio que se desarrolla desde abajo, las diputaciones.
Nos encontramos en un imperio del desorden donde el excesivo ruido y algunos comportamientos, no hablemos ya de la corrupción que sale a la luz, crean una desconfianza en torno a quienes se sientan en las instituciones. Aquí nacen los populismos... Hay conciencia de que debe haber un presupuesto y abandonar el ya prorrogado desde 2018, sobre todo en estos tiempos complejos, pero también da la impresión de que muchos ciudadanos se encuentran incómodos con los pactos para sacarlos adelante, comenzando por los que fueron dirigentes del PSOE, el mismo partido del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, que ahora les quiere retirar de la circulación para dar paso a los más jóvenes, en boca de la portavoz parlamentaria Adriana Lastra. Están perdiendo el norte aunque tengan la legislatura asegurada.