364 años del convento de Santa Ana de Madridejos

José García Cano
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En el siglo XX la triste Guerra Civil hizo mella en este convento por lo cual se tuvo que reconstruir una buena parte del mismo. Durante la contienda se alojaron en su interior hasta 400 evacuados

364 años del convento de Santa Ana de Madridejos

El capitán don Francisco Gallego y su mujer doña María Asunción Vázquez de Neira fundaron en 1656 el convento de Santa Ana de monjas clarisas franciscanas en la villa de Madridejos, lugar bajo la jurisdicción de la Orden de San Juan de Jerusalén; un convento con mucha historia y que guarda entre sus muros parte del pasado de esta noble localidad toledana. Sus fundadores, ambos naturales de Madridejos y con importantes posesiones rurales y urbanas, querían que el convento fuera habitado por religiosas contemplativas franciscanas y que sirviera como ejemplo para religiosas y cristianos en general. En un principio el convento perteneció a la provincia franciscana de Cartagena. El proyecto primigenio de fundar este convento se debió de doña Magdalena de San Juan aunque el destino hizo que fueran el capitán Gallego y esposa los que lo llevaron a cabo. El convento fue fundado por cinco monjas procedentes del convento de San José de la localidad de Alcázar de San Juan (Ciudad Real). En el año 1662 el convento se vio inmerso en un pleito con la propia provincia de Cartagena y los fundadores, con lo cual se llegó a la supresión del convento y el regreso de las monjas a Alcázar de San Juan el 13 de julio de 1662. En 1663 se volvió a dar sentencia esta vez a favor del matrimonio fundador, por lo que volvieron las hermanas al convento. Llegado el año 1671 el convento se incorporó a la provincia franciscana de Castilla. En 1752 sabemos que había doce monjas de voto y tres legas; poco después en 1788 había 21 monjas de Santa Clara.

La iglesia es de estilo churrigueresco con planta de cruz latina, así como dos retablos laterales; su coro se encuentra elevado y tapado con celosía. Se describe como había un cuadro con la Virgen del Milagro en el centro del altar mayor el cual tradicionalmente apareció cubierto de sudor cuando Lutero apostató de la iglesia católica (1517). Tradicionalmente en su interior las imágenes de Santa Clara, San Francisco y San Antonio. Como era habitual en este tipo de fundaciones familiares, los cuerpos de Francisco Gallego y de María Asunción Vázquez se enterraron bajo el altar mayor. En la planta del convento datada en 1882 descubrimos que poseía varios patios, una enfermería, habitaciones para los huéspedes, una tahona, cobertizo, leñera, cocedero, lagar, bodega, un cuarto donde las monjas “dan almidón”, un cuarto de las palomas, gallinero, zahúrda, habitación para el padre capellán, etc. En el siglo XX la triste Guerra Civil hizo mella en este convento por lo cual se tuvo que reconstruir una buena parte del mismo. Durante la contienda se alojaron en su interior hasta 400 evacuados. Finalizada la guerra se establecería en el año 1940 un colegio de primera enseñanza para niñas, el cual fue reconocido oficialmente en 1944, así como una escuela para enseñar pintura, bordados, etc. En el año 1993 se finalizaría una importante restauración del edificio, el cual poco después acogería una casa para ejercicios espirituales. Estamos ante uno de los monumentos más queridos por los vecinos y vecinas de Madridejos por lo que representa para su historia y para sus vecinos.