Tembleque da la cara por sus molinos

J. M.
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El Ayuntamiento invertirá en realzar estos dos ingenios levantados hace menos de dos décadas en el lugar original de los históricos. El alcalde busca que sean casas rurales o negocios de hostelería.

Tembleque da la cara por sus molinos

El éxito turístico de la crestería del cerro Calderico de Consuegra, con unos 300.000 visitantes diarios, evidencia la atracción del público por la obra de Miguel de Cervantes. Los 12 molinos alineados en este municipio manchego suponen uno de los panoramas señeros de la región, pero no son los únios existentes en la provincia. Los Yébenes o Las Ventas con Peña Aguilera cuentan también con patrimonio de este tipo, mimados como en el caso del último municipio tras una restauración concluida recientemente. Ahora se incorpora Tembleque, que piensa proponer un destino turístico a las dos piezas clavadas en lo alto de ‘La Villaverde’, muy cercana a este núcleo urbano.

Así lo explicó a este diario el alcalde de Tembleque, Jesús Fernández, después de que a mediados de mes un pintor local blanqueara de nuevo unos molinos abandonados a la suciedad en la fachada desde hace más de 10 años; un efecto multiplicado por la abundancia de grafitis en la parte baja de la fachada redonda. «Las paredes estaban muy demacradas», asevera el regidor manchego, quien anuncia más medidas para revitalizar estos ingenios. Si bien no alcancen un pedigrí de antigüedad, pues se construyeron a principios del siglo XXI sobre la base de unos antediluvianos que fueron arrancados paulatinamente. No obstante, la oficina local de Turismo abre las puertas a los visitantes interesados en conocer el interior.

El Ayuntamiento de Tembleque volverá a encender el alumbrado que ilumina los molinos después de un año apagados a consecuencia de problemas en la línea eléctrica. Además, el alcalde prevé colocar dentro de unos meses papeleras y bancos en la zona para que gane consistencia como lugar de recreo de los visitantes.

«Más a futuro, intentaremos darles un uso a los molinos nuevos», subrayó Fernández, quien detalló que las dos construcciones disponen de tres plantas diáfanas, por lo que sugiere que puedan ser utilizados como casas rurales o negocio de hostelería.

fomentar el turismo. Estos dos molinos construidos hace menos de 20 años disponen de unas paredes de estilo actual con «mucho espacio por dentro». De esta manera, el alcalde busca la explotación turística como parte del programa del Plan de Regeneración Urbano del municipio. «Intentaremos fomentar el turismo para que venga más gente», subrayó a continuación.

Las dos construcciones, cuyas aspas recibirán en breve una mano de pintura,  no están preparadas para incorporar maquinaria antigua asociada a la labor de la molienda, por lo que continuarán diáfanos. Las nuevas construcciones fueron levantadas a principios del siglo XXI merced a una ayuda de la Diputación.

«Hay que tener en cuenta que por aquel entonces, los molinos no tenían ningún valor histórico o monumental para sus vecinos, pues se utilizaban exclusivamente como herramienta de trabajo, moliendo el grano, y por eso quizás haya pocas referencias escritas o gráficas, al no darle mayor importancia o verlos como algo demasiado habitual y cotidiano», detalla un artículo del blog local todotembleque.blogspot.com sobre la desconocida fecha de construcción de los primeros molinos en esta localidad.

El municipio de la comarca deLa Mancha contó con hasta seis molinos harineros de viento en el pasado. Alejo Fernández Moratalla y Juan de Morales fueron los nombres de dos de los molineros del siglo XVIII, según revela el mismo blog.

Entre los numerosos atractivos turísticos de Tembleque, destacan dos elementos declarados Bien de Interés Cultural, el Palacio de las Torres, correspondiente al siglo XVIII, y la plaza Mayor, que será sometida a una reforma dentro de poco tiempo. 

«La grandiosidad de su arquitectura, el ser uno de los últimos edificios barrocos construidos en España, así como haber sido declarado de interés histórico-artístico en 1979, acrecientan su importancia. La construcción del palacio fue idea personal de don Antonio Fernández-Alejo, que quiso así materializar parte de la gran fortuna hecha en América. La fecha de construcción es 1753, figura en la fachada, y sirve para dejar constancia del retraso con que llegó a nuestro país la depuración neoclásica», destaca la Diputación Provincial sobre uno de los baluartes del turismo del municipio, con unos 5.000 empadronados.