Cuando menos se convierte en más

Juan José Montero Ruiz*
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La compleja acústica de la Catedral de Toledo no supuso ningún impedimento para que los intérpretes pudieran trasmitirnos el Stabat Mater de Pergolesi con un cuidado por los detalles que cada vez cuesta más encontrar en un concierto

La soprano María Espada y el contratenor Christopher Lowry fueron muy aplaudidos por su interpretación. - Foto: Yolanda Redondo

La interpretación del Stabat Mater de Pergolesi, a cargo de la Orquesta del Teatro Real de Madrid, ha puesto el punto final a la sexta edición del Festival de Música ‘El Greco en Toledo’. Acostumbrados a los anteriores conciertos de clausura, en los que hemos podido disfrutar de obras de una plantilla musical mucho más numerosa, como la Segunda Sinfonía de Mahler ‘Resurrección’ o del Requiem Alemán de Brahms, nos planteaba las dificultades acústicas con las que se podría enfrentar un grupo más reducido.
Todo lo contrario: creo no equivocarme al decir que la afirmación del no siempre afortunado arquitecto Mies van der Rohe: Menos es más, se cumplió a rajatabla. La compleja acústica de la Catedral no supuso ningún impedimento para que los intérpretes pudieran trasmitirnos esta obra con un cuidado por los detalles que cada vez cuesta más encontrar en un concierto. El mayor aplauso para el dúo de solistas, la soprano María Espada y el contratenor Christopher Lowry que, ante una obra verdaderamente exigente para ambos, demostraron ser grandes conocedores de la misma. Desde sus respectivos puntos de vista, supieron aunar criterios en pro de una interpretación coherente y respetuosa con un acertado enfoque operístico, ineludible para acercarse al que también fue compositor de la Serva Padrona. El director, Sergio Alapont , que acaba de dirigir ‘L’Héure Espagnole’ de Ravel en el Teatro Franchini de Pavia (precisamente ambientada en una relojería de la ciudad de Toledo), planteó un trabajo serio y eficaz, con un criterio interpretativo inteligente. El director de Benicàssim supo transmitir a la perfección su criterio a una orquesta joven y preparada, que estuvo entregada al cien por cien en un concierto que apenas duró cincuenta minutos: Menos es más.
 En el concierto pudimos constatar las razones por las que la obra de este jovencísimo y malogrado compositor ha trascendido a lo largo de los últimos siglos. Compuesta por Giovanni Battista Pergolesi  en 1736, justo antes de su prematura muerte a los veintiséis años de edad. Hasta el propio Juan Sebastian Bach incluye su primer número, cambiando su letra, en su Salmo 51 BWV. 1083.  Tuvimos momentos clave, como la interpretación del número X: Fac ut portem Christi Moetem en la que Lowry y la Orquesta llegaron a un entendimiento fuera de lo común. A la orquesta me gustaría hacer especial mención, sobre todo por la capacidad de adaptarse a las distintas formas de interpretación en las que los criterios historicistas van anteponiendo la voluntad de los compositores a la de los propios intérpretes y, en menor medida, a los mercados, respeto y coherencia que quizás nunca debiera haberse perdido. Hago especial mención al excelente trabajo del bajo continuo (contrabajo, violonchelos, clave y órgano) sin menospreciar a los instrumentistas ‘da braccio’ que encontraron la complicidad con los solistas en una obra cuyas melodías han llegado a convertirse en verdadero mito dentro de la música occidental. Y eso con poco más de veinte personas en el escenario: Menos es Más.  

(*) Juan José Montero Ruiz es director del Conservatorio ‘Jacinto Guerrero’ de Toledo y director artístico del Festival ‘El Greco en Toledo’