La ordenada agitación de montar arte

Francisco J. Rodríguez
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Las 471 obras de la colección Roberto Polo ya están en el Museo de Santa Fe. Los técnicos trabajan en su instalación mientras se ultimael acristalamiento de cuadros y esculturas. El coleccionista revisa en persona que todo quede perfecto

Polo observa un retrato suyo de juventud, una obra que no va en esa sala inundada de pintura del siglo XIX. - Foto: Yolanda Lancha

Ordenada agitación es lo que se vive estos días en el Museo de Santa Fe. El antiguo convento de las Comendadoras de Santiago es un hervidero de operarios, técnicos, conservadores y dirección artística. Todo bajo la atenta mirada del personal de seguridad. Quedan 17 días para que se levante el telón, y el espectáculo no va a defraudar. La colección de Roberto Polo ya está entre sus muros desde comienzos de la presente semana, y ahora hay que colocar cada pieza en su lugar. Un intrincado puzzle no exento de creación artística. Diseñar el interior de un museo y su discurso expositivo también es un arte.
El futuro Centro de Arte Moderno y Contemporáneo de Castilla-La Mancha avanza a pasos agigantados para ser una realidad el próximo miércoles 27 de marzo. En el suelo de las salas reposan algunas de las joyas de la abstracción minimalista, piezas pioneras del constructivismo, del surrealismo o del puntillismo antes del puntillismo. Las 471 piezas que el coleccionista Roberto Polo trae a Toledo van a colocar a la ciudad en el mapa del arte. Un auténtico MoMa (Museum of Modern Art) para la capital de Castilla-La Mancha.
Los trabajadores de la empresa ‘Sit Spain’, especializados en transporte de arte y mudanzas internacionales, son los encargados de descargar los 14 camiones que han sido necesarios para trasladar la colección de Roberto Polo hasta la capital de Castilla-La Mancha.

La ‘Conversación de abogados’ de Daumier, a la espera de ser colocada.
La ‘Conversación de abogados’ de Daumier, a la espera de ser colocada. - Foto: Yolanda Lancha
En el interior, el propio coleccionista, acompañado por el director artístico del museo, Rafael Sierra, se dedica a controlar que cada pieza vaya siendo colocada en la sala que le corresponde. No se deja nada a la improvisación. Los cuadros se van dejando provisionalmente en el suelo, sobre bases de madera.
Otra empresa, ECRA, especializada en restauración de obras de arte y patrimonio, con titulación oficial en conservación de obras de arte y bienes culturales, se está encargado de elaborar un completo informe sobre cada pieza. El estado de conservación es «magnífico», según confirmó a La Tribuna una de las propias especialistas de ECRA.
El secreto de este buen estado es el cristal con protección ultravioleta que tienen los cuadros de Roberto Polo, una medida de conservación muy extendida internacionalmente pero que, por desgracia, en España no es muy utilizada. El museo toledano la incluirá en todos sus cuadros.
Una obra de María Roosen ocupará la escalera de acceso a la segunda planta.
Una obra de María Roosen ocupará la escalera de acceso a la segunda planta. - Foto: Yolanda Lancha
Encima de una mesa de obra llama la atención una tremenda acumulación de arte. Incluso para el ojo desentrenado. Un Delacroix y un Kandinski con una huella dactilar del pintor ruso yacen a la espera de ser instalados. Para los amantes de las cifras y los precios, esos a los que Roberto Polo no duda en calificar como pueriles por quedarse con el precio y no con el valor de la obra, basta decirles que hay mucho capital encima de esa mesa.
La casa de subastas Sotheby’s, una de las dos más importantes del mundo, ha dado su aval a la muestra antes incluso de abrir; algo inédito. Están muy seguros de la calidad artística de la colección, la variedad de sus piezas y su recorrido pedagógico por la historia del arte moderno y contemporáneo. Una garantía de éxito a la espera de que la colección Roberto Polo abra sus puertas. La cuenta atrás ha comenzado.


Se está efectuando el desembalaje y analizando cada pieza.
Se está efectuando el desembalaje y analizando cada pieza. - Foto: Yolanda Lancha