El traslado de pacientes y equipos será progresivo

F. Rodríguez
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El traslado de un hospital al completo es un gran reto logístico en el que nada puede fallar. Se tiene que garantizar en todo momento la asistencia al ciudadano y tratar que la mudanza moleste lo menos posible al funcionamiento de la ciudad

«El día que hagamos el traslado todo el mundo tiene que saber dónde tiene que ir y qué tiene que hacer. Todo encajado. Dónde se cambia, dónde se viste, dónde deja la ropa… Un día van a dejar de trabajar en el Virgen de la Salud y al día siguiente su turno va a empezar aquí; y ya deben saber cómo funciona todo. Lo entrenaremos y haremos lo que sea para que esto se cumpla». Así de seguro se muestra el gerente del Complejo Hospitalario de Toledo, Juan Blas Quílez, ante la operación de traslado que se le viene encima. Parece que no le afecta que se trate de uno de los retos logísticos más grandes hasta la fecha en Castilla-La Mancha, y está seguro de que los profesionales que trabajan en el hospital estarán a la altura de la circunstancias.
«No va a ser todo a la vez. No es como en una casa, que llenas el camión de mudanzas y te vas de una vez, es un traslado progresivo. Hay que ir probando zonas, que todo funcione, la luz la calefacción, el aire acondicionado, las cocinas...», enumera Blas Quílez de cara a una operación de traslado en la que espera contar «con todo el personal del Complejo Hospitalario y todo el que venga a echar una mano».
Las premisas básicas de semejante operación logística son garantizar en todo momento la asistencia al ciudadano y tratar de que la mudanza de hospital no afecte al normal funcionamiento de la ciudad. ¿Qué quiere decir eso? Pues sencillamente que serán muchos viajes de traslado con camiones y ambulancias, moviendo equipamiento y pacientes.
De izquierda a derecha: Juan Blas Quílez, Verónica Díaz y Raúl Canaval, en la puerta de las nuevas Urgencias. De izquierda a derecha: Juan Blas Quílez, Verónica Díaz y Raúl Canaval, en la puerta de las nuevas Urgencias. - Foto: Yolanda Lancha«Contamos con ayuda del Ayuntamiento para el traslado. Lo haremos en turnos en los que haya menos tráfico posible y cuando se moleste lo menos posible al funcionamiento de la ciudad», explica el gerente del complejo hospitalario, que contará para la operación de traslado de Urgencias con  dos apoyos fundamentales. Se trata de Raúl Canaval Berlanga, coordinador de Urgencias, y Verónica Díaz, supervisora del servicio. Ambos cuentan con libertad absoluta para planificar el funcionamiento del área en su nueva ubicación del Polígono, y tienen la plena confianza de su gerente.
«Es un Ferrari comparado con lo que tenemos ahora. Soluciona el problema arquitectónico que tenemos en la Virgen de la Salud, que es lo que históricamente ocasionaba los colapsos. Y cuadriplica el espacio que tenemos. Es más luminoso, más amplio y aporta un montón de posibilidades funcionales que desde luego vamos a aprovechar», recalca Raúl Canaval, que no esconde que afrontan el traslado con exigencia, responsabilidad y, sobre todo, «mucha ilusión; todos están ilusionados en poder comenzar a trabajar de una manera distintas, con nuevos huecos y nuevas posibilidades».
En la misma línea se muestra la supervisora de Urgencias, Verónica Díaz, que incide en que «lo más importante es la planificación, el qué queremos hacer, que el traslado en sí. Creo que el trabajo previo es fundamental».
Con todo, sabe que no será una tarea fácil, principalmente por el esfuerzo de adaptación que tendrán que hacer los trabajadores de Urgencia, que tendrán que rendir sin fallos desde el primer minuto. «Los primeros días serán un poco duros para todos, como le ocurre a todo el que se muda a una casa nueva, pero todos los trabajadores en general están muy ilusionados con el proyecto».
El propio personal de Urgencias ha optado por crear grupos de trabajo para que todo el mundo pueda colaborar y aportar sus ideas de cara a optimizar el servicio, una iniciativa aplaudida por los responsables del área, Raúl y Verónica, que saben que su compañeros son «profesionales todoterreno con una gran capacidad de adaptación». «Estaremos preparados para que no falle nada», sentencian ambos.