Viggo Mortensen muestra su personaje más personal en TCM

SPC
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El actor norteamericano, que estrena este viernes 'Falling', su primera cita como director, relata sus inicios en la industria y selecciona películas que le han marcado su carrera profesional

Viggo Mortensen muestra su personaje más personal en TCM

Viggo Mortensen se «infectó» de cine siendo niño. «Muchas veces, cuando vivíamos en Argentina, iba al cine con mi madre, los dos solos, a la salida del colegio», recuerda. «Veíamos todo tipo de películas, desde grandes títulos como Doctor Zhivago, Lawrence de Arabia o Ben-Hur, hasta películas argentinas como Crónica de un niño solo, de Leonardo Favio. Y fue su manera de mirar el cine lo que más me ha influido», explica el flamante Premio Donosti, protagonista de títulos como Alatriste, Promesas del Este, Capitán Fantastic, Green Book o de la trilogía de El Señor de los Anillos.   
Hoy, un día antes de que se estrene Falling, su primera película como director, Viggo Mortensen habla en exclusiva en TCM de este filme, de su carrera como actor y de aquellas películas que más le han marcado tanto personal como profesionalmente.
Además, todos los jueves de octubre, seleccionará parte de la programación de TCM. Títulos como Los pájaros, Malas tierras, Barry Lyndon o Bienvenido Mr. Chance, que vio por primera vez en la infancia o en la adolescencia junto su madre, Grace. «Ella no hablaba de la actuación, ni de la dirección, sino de cómo se contaba la historia. Le interesaba tanto lo que se mostraba como lo que se ocultaba. Y ese es el cine que me gusta a mí. El que, cuando acaba, te preguntas: ‘¿Y ahora qué?’, ‘¿Qué más hay?’. Si funciona una película, yo quiero saber más, me quedo con dudas y con preguntas. Eso es lo que me inculcó mi madre y es lo que busco».
Mortensen nació en Nueva York el 20 de octubre de 1958. Su padre era danés y su madre americana. Él, debido al trabajo de su padre, creció en Sudamérica, en países como Venezuela y Argentina. Allí aprendió español, un idioma que habla perfectamente, con un suave acento que contrasta con su rotundo aspecto nórdico. Vivió unos años en Dinamarca trabajando en diversos oficios mientras escribía poesía y cuentos. Cuando regresó a Nueva York en los años 80, decidió ser actor.
La primera cinta en la que intervino, con un pequeño papel, fue Único testigo de Peter Weir. «Al principio solo iba a ser un día de trabajo haciendo de un joven amish, pero Peter Weir me dijo: ‘Tu aspecto y tu forma de moverte y de caminar junto Alexander Godunov me gusta. Vas a seguirle a todos los lados, como un hermano menor’. Y me quedé en el rodaje durante seis semanas. Trabajé muy poco, pero iba al set continuamente y fue una educación increíble. Me dio también una equivocada impresión de lo que era un rodaje porque fue una filmación muy tranquila. No tuve una experiencia parecida durante muchos años», rememora.
De su carrera destaca los trabajos que hizo a las órdenes de Jane Campion, Retrato de una dama, y Matt Ross, Capitán Fantastic, pero menciona especialmente las tres películas que ha rodado con David Cronenberg: Una historia de violencia, Promesas del este y Un método peligroso. «Puede que haya sido el mejor director con el que he trabajado», confiesa. «Sabe explicarse con claridad tanto al equipo como a los actores. Es increíble la preparación que hace antes de rodar. Permanece abierto a las preguntas, inquietudes y sugerencias que todos puedan tener».
Sobre su salto a la dirección, dice que ha sido algo natural, nada extraño, porque nunca ha sido un actor que haya pensado solo en su papel, sino que siempre le ha gustado involucrarse en todo el proceso del rodaje. «Es algo que he ido observando durante toda mi carrera. La única diferencia es que en Falling, al ser el director, en lugar de ser yo el que hacía preguntas, todos los del equipo me preguntaban a mí. Y tenía que contestarlas enseguida», afirma sonriendo.
Hace unos días recibió el premio Donostia en el Festival de cine de San Sebastián. Un galardón que, según él, es un reconocimiento a su manera de trabajar y de entender el cine, pero que en ningún caso es un punto final a su carrera. «No quiere decir que me vaya a jubilar. Seguiré haciendo películas, porque a mí siempre me han interesado los cuentos». Y Viggo Mortensen es un artista polifacético que pinta, fotografía, escribe, compone música, actúa y ahora también dirige películas.