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«Padilla no podría ser marxista, ni socialista»

F. J. R.
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«Los comuneros no eran ni de izquierdas ni de derechas; nos guste más o menos. Eran gente del siglo XVI» «Los comuneros son un movimiento de plastilina, porque cada ideología lo va adaptando a sus intereses»

«Padilla no podría ser marxista, ni socialista» - Foto: Yolanda Lancha

La toledana Engel de la Cruz debuta en el mundo editorial de la mano de Almuzara con 'Comuneros. La revolución de Castilla', una obra sobre la primera revolución moderna que podría haber cambiado la historia de España.

¿Por qué ha elegido un libro sobre comuneros en su 'opera prima'?

Porque es un tema que siempre me ha interesado. La gente que me conoce sabe que mi trayectoria en el castellanismo y mi interés por Castilla, concretamente en el tema de los comuneros, arranca desde hace más de diez años. Bueno, realmente arranca desde que empecé a estudiar la carrera. Estudie Humanidades y tenemos la facultad en la Plaza de Padilla. Yo cuando empecé no sabía quién era Juan de Padilla, entonces claro, fue el descubrimiento accidental de estamos en la plaza de este señor y ver quién era este señor. Evidentemente, luego en la carrera nos explicaron muy bien, sobre todo el profesor Fernando Martínez Gil, gran experto en los comuneros, quiénes eran y ya de ahí nació mi amor por ellos; que fue aumentando hasta este libro, que es un homenaje en este 500 aniversario que estamos celebrando el pasado año y este.

¿Cree que se ha tratado correctamente el 500 aniversario del fin de la Guerra de Comunidades? Tanto desde las administraciones como desde la calle en general: asociaciones, colectivos…

Asociaciones, plataformas y colectivos sí que lo han hecho bien, porque al ser instituciones privadas pues han podido ir de manera independiente y tomar sus propias decisiones. A nivel administrativo ha habido una desidia general enorme. Por lo menos en lo que es la Comunidad de Madrid y en Castilla-La Mancha. Sí que es cierto que en Castilla y León tienen más arraigo al tema comunero. Es cierto que es un tema que lo tienen más presente o, al menos, de manera más popular todos ellos saben quienes eran los comuneros y todos se sienten más castellanos, van con el pendón de Castilla y se saben el Canto de Esperanza, que es el himno no oficial de Castilla… pero en Castilla-La Mancha eso no ocurre. Y en Toledo tampoco.

¿Y a qué achaca ese olvido, esa desidia?

No me lo explico. Aquí en Toledo hacemos gala de haber sido la ciudad donde nació el movimiento de las comunidades, y el lugar dónde terminó. Además de tener un tema tan actual como es una mujer empoderada, como fue María Pacheco. No puede haber un tema más actual que la resistencia de María Pacheco. Y yo personalmente no me lo explico. No lo puedo entender.

Me parece muy bien que el VIII Centenario de Alfonso X se esté celebrando, y que se haya hecho esa exposición tan magnífica que hay en el Santa Cruz. Pero, ¿qué hay de los comuneros? Que yo sepa: poco o lo mínimo. A nivel de homenajes por parte de la administración pública, nada.

Además de ser la primera en alzarse y la última en rendirse, ¿qué identificaba a Toledo por encima del resto de ciudades rebeldes? ¿Por qué cuajó tanto en la ciudad el movimiento comunero?

Toledo tenía una gran tradición levantisca. Una tradición rebelde desde la Edad Media, en la que participa activamente en muchas guerras civiles, se posicionó y quitó rey varias veces. Hay que tener en cuenta la idiosincrasia de Toledo. No es una ciudad más dentro de España. Es donde está el arzobispo primado. Esa primacía eclesiástica también hace que Toledo se crezca más con respecto a otras ciudades. Y también por el hecho de ser el corazón de Castilla. En la zona sur de Castilla era la ciudad más importante, por tema religioso, por temas económicos, por temas nobiliarios… eso es lo que la hace especial. Por eso en el primer momento de las comunidades hace gala de ese espíritu levantisco y son los primeros que se revelan.

María Pacheco, la 'brava hembra', la 'leona de Castilla', es una prueba de liderazgo femenino antes de que se inventara ni tan siquiera ese término. 

Tratamos fatal a nuestro pasado. En términos generales, salvo los historiadores, que nos ocupamos de dar la chapa con estos temas, la gente trata muy mal su pasado. No lo estamos viendo de manera justa, de manera objetiva. Por el simple hecho de haber nacido en el siglo XVI ya damos por hecho que esta mujer estaría muy influenciada por su marido o que realmente estaría obedeciendo órdenes; no sabemos muy bien de quién, porque era ella…

Del demonio, llegaron a decir.

Sí, se llegó a decir que había un diablo que la susurraba todas las noches, que la decía que hiciese cosas malas. También se decía que estaba muy influenciada por toda la hechicería morisca, porque ella era de Granada y tenía esa connotación negativa…

En definitiva, tratamos tan mal nuestro pasado que no vemos un caso evidente de mujer empoderada. Si tratamos tan mal nuestro pasado, ¿qué podemos esperar del futuro?

¿Cree que hubiera disparado los cañones sobre la ciudad?

Creo que no. Creo que no hubiese atentado contra la población de Toledo nunca. Apuntó con los cañones a la ciudad, no lo vamos a negar, pero lo hizo no a modo de amenaza, sino de posicionarse bien. De decir: no nos vamos a rendir; estáis pasando hambre, entiendo que estéis desesperados, pero estamos a muy poco de conseguir un acuerdo favorable o quizás de llegar a un acuerdo con los franceses. Que eso lo intentó ella, sin consultar con nadie, mandando sus espías para ver si lograba una alianza. Pero yo creo que fue una muestra simplemente de poder. Aunque también yo la veo con demasiados buenos ojos y soy muy benevolente con ella, pero analizando un poco su comportamiento y como era ella: no, no hubiera disparado.

Si hubiese solicitado el perdón real, ¿cree que lo hubiera obtenido? Su hermano Diego Hurtado de Mendoza gozaba de la confianza de Carlos I.

No, jamás. 

¿Por no pedirlo o porque le fuera denegado?

Por las dos cosas. Ella era muy orgullosa y nunca lo hubiera pedido. Su familia era muy influyente, su hermano era una persona cercana al rey y fue a visitarla a Portugal. Eso se sabía. Quizás si ella hubiese hablado con su hermano, quizás con la ayuda de otros miembros de su familia hubieran conseguido algo. No un perdón absoluto, pero sí algo… quizás ser enterrada junto a su esposo. Pero el caso es que no lo pidió. Y si lo hubiese pedido el emperador hubiera tenido reservas. Carlos la guardó un rencor enorme

Sus restos se enterraron en la catedral de Oporto, pero se perdieron tras una obras en 1606, ¿qué cree que pasaron con ellos? ¿Negligencia o revancha? ¿Dónde cree usted que pueden estar?

Me encantaría que se pudiera hacer una búsqueda de los restos, primero de Padilla y luego de María Pacheco. El problema es que es muy difícil, porque el rastro se ha perdido. Para empezar porque de Padilla no se sabe ni tan siquiera si está en Villalar o en Olmedo, entonces, ¿dónde buscas?

Sí que es cierto que con María lo tenemos más fácil, porque sabemos que de la catedral de Oporto no se movieron sus restos, pero ya se sabe lo que pasa cuando hay obras en una catedral… se mueven huesos, algunos acaban en bolsas, otros en un osario… 

Y luego estaría el problema del ADN, el poder demostrar que los restos son suyos.

Hay gente que está investigando eso. Se sabe que tuvieron un hijo y falleció cuando era muy pequeño. El problema es que después de la Guerra de Comunidades, los que no eran nobles cambiaron su apellido e hicieron todo lo posible por blanquear su imagen. La verdad es que es algo muy complicado.

¿Qué le parece en la actualidad el movimiento comunero?

He de decir que yo no soy objetiva en esto, porque es un movimiento que me apasiona. De haber triunfado creo que hubiesen cambiado muchas cosas. Luchaban por causas justas. Aunque no se luchó de manera justa muchas veces, porque tenemos la figura del sanguinario obispo Acuña, que en Tierra de Campos aún se acuerdan de él por todo lo que masacró; pero desde luego las causas eran justas. Eso sí, es una guerra. No querían conseguir todo lo que querían a base de abrazos y sonrisas. Pero concuerdo casi al ciento por ciento con todo lo que defendían.

Y los que son considerados sus herederos, ¿qué le parecen?

Me parece muy bien reivindicar el movimiento comunero. Hacen una gran labor todos los partidos que reivindican la figura comunera. Esos partidos, además de tener pretensiones políticas, también tienen una gran difusión social y cultural. Se mueven mucho y llegan a mucha gente. Quizás el mensaje político que dan no llega a tanta gente, pero gracias a estos partidos y asociaciones, independientemente de si son Tierra Comunera o Izquierda Castellana, yo no voy a hablar de signos políticos, hacen que la gente conozca este periodo de la historia.

También hay que decir que como movimiento histórico se ha politizado mucho. Demasiado. Es un movimiento de plastilina, totalmente, porque cada ideología lo va adaptando a sus intereses concretos. Es muy maleable, porque es muy ambiguo. Es tradicional, al mismo tiempo revolucionario… es avanzado a su tiempo, pero a la vez tiene ciertas connotaciones medievales.. y como tiene tantos matices, se puede adaptar de muchas maneras.

Eso hace que hoy, popularmente, el movimiento comunero se vincule en las calles con una opción política más de izquierdas, pero en los círculos universitarios y académicos siempre se ha visto como algo conservador, ¿qué vertiente ve usted más acertada?

Está esa paradoja. Verdaderamente, lo que a mí me gustaría transmitir con el libro es ni una cosa ni otra. Los comuneros no eran ni de izquierdas ni de derechas; nos guste más la idea o menos. Estamos hablando de gente del siglo XVI. Padilla no podría ser marxista, no podría ser socialista.

¿Con qué acontecimiento de toda la Guerra de Comunidades se queda si tuviera que elegir uno?

Como toledana y mujer, la resistencia de María Pacheco. Sin duda.

¿Era el alzamiento comunero un proceso condenado a fracasar desde el inicio? ¿Hubo esperanza de que triunfara? 

Hubo alguna esperanza, momentos en lo que pareció que sí. El caso más paradigmático es la toma de Tordesillas, cuando logran llegar a la reina Juana, que estaba encerrada pero era reina. Reinó hasta que se murió. Una reina nominal. Cuando ellos consiguen llegar hasta la reina, que eso ya fue mucho, pero encima hablar con ella y que les diera la razón. Llamaron a un escribano para que redactara todo y empiezan a denominarse 'Santa Junta y Gobierno del Reino', y eso es porque ellos veían que estaban tomando el poder. 

Ya tenían en favor de la reina, estaban tomando el poder, van a Valladolid y se apoderan de todos los sellos reales… ese es el momento en el que estuvieron más cerca de la victoria, de conseguir ese poder fáctico. Pero no fue así, les faltaba algo muy importante, como era el apoyo de la alta nobleza.

Y después de 'Comuneros', ¿qué nuevos proyectos tiene en mente?

Me gustaría seguir en el siglo XVI, porque es el tema que me apasiona. Es un siglo fascinante y se puede seguir escribiendo de cosas que se han estudiado poco.