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El mundo descolorido de Elvira

M.G
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Jaime de los Santos, escritor y senador delPP, presentó su novela 'Si te digo que lo hice' en Roca Tarpeya. Estuvo arropado por su buena amiga Mabel Lozano, reconocida activista y escritora

El mundo descolorido de Elvira - Foto: David Pérez

Elvira soñó toda su vida con un mundo de color que ahuyentara tanto blanco y negro. Pero la educación represora, la posguerra, la discriminación por ser mujer y sus cargas emocionales heredadas por tradición nublaron sus aspiraciones. La protagonista recorre su vida, siente frío, soledad, un calor  opresivo, el amor, el desamor y el miedo a la muerte en la novela 'Si te digo que lo hice', de Espasa, el debut literario de Jaime de los Santos, un escritor que ha puesto en pie a una narradora «poderosa e inolvidable», como asegura la directora de cine Isabel Coixet en su crítica. 

El autor ha dado vida a una mujer que no se deshace de los sabañones de su infancia, que alumbra nuestra historia más reciente sin artificios, con una desnudez descarnada en medio del franquismo, la hambruna, las miserias y la angustia de un mundo «que ha perdido el color», como dice la protagonista al inicio.

Jaime de los Santos, senador del PP, escritor y enamorado de la cultura las 24 horas, decidió dar el salto una vez que se disiparon las dudas y su empeño en escribir un ensayo sobre Madrid en los años 40.  La editorial Planeta fue a buscarle directamente por sus columnas en El Confidencial y a Rosa Pérez, su actual editora, tampoco le costó mucho convencerle para que su debut literario fuera con una novela. Enseguida se puso con ello con todos los temores que suelen asaltar cuando uno se estrena en el ámbito literario, pero en el fondo confiaba porque escribe con alma, ritmo, poesía y con las tripas, como dice la actriz Ana Milán, su gran amiga, cuando se refiere a sentir ahí dentro.

El mundo descolorido de ElviraEl mundo descolorido de Elvira«Me ponía a escribir cada vez que tenía un rato libre», explica De los Santos. Aunque sus días tienen la agenda bastante apretada, fue dibujando a Elvira, la protagonista, esa narradora en primera persona que relata las vivencias de su familia, su infancia marcada por la prematura muerte de su madre y su padre, su matrimonio, sus cinco hijas, sus miedos y los desvelos de una madre que se encuentra con que su hija Adela es lesbiana y no encaja en una sociedad conservadora y marcada por la dictadura.

«Es una novela feminista, de un feminismo inclusivo, como suele denominarlo Ángel Gabilondo, del PSOE, que no excluye a nadie, ni siquiera a las mujeres que no creen en el feminismo». El escritor deja ver a una Elvira que antepone el amor al entorno social, una madre luchadora que tiene que encajar miradas y censuras porque su hija Adela ama a una mujer y toca luchar doble.

Jaime de los Santos presentó ayer por la tarde su novela en la sede de la Real Fundación de Toledo  junto a su buena amiga Mabel Lozano, también escritora, activista y actriz, en una charla cercana en torno a Elvira, su mundo y su contexto. 

Jaime de los Santos quería transmitir suficiente sensibilidad en su novela y estuvo mucho tiempo leyendo literatura escrita por mujeres «para coger el tono». Quizá no lo necesitaba porque su literatura va cargada de emociones, de experiencias y de esa ternura tan de piel, pero apostó y ganó.

«Mis hermanas han alucinado con mi sensibilidad al hablar del embarazo, por ejemplo, o del parto en la novela». De los Santos sabe ponerse en el lugar del otro, algo fundamental a la hora de construir personajes. 

Quizá ofrece más dificultades manejar un contexto de posguerra, aunque sabe salir airoso porque tiene clara la diferencia entre memoria histórica e Historia. «Está claro que en los dos bandos cada uno cuenta lo que vivió trufado de emociones y la Historia es la que tiene que dar luz sobre estos momentos tan dramáticos del que aún quedan víctimas que hay que restablecer». 

De los Santos no pudo evitar su vena crítica sobre la Ley Celáa, que  rebaja a 70 horas las 85 horas de Historia en las aulas. Tampoco entiende ni comparte la postura de la ministra Irene Montero al equiparar las horas de la asignatura afectivo-sexual con las de Historia. «Hay que educar en todos los campos, pero no en detrimento de las humanidades».

De vuelta a su novela, la muerte  está presente en varios momentos, el primero se centra en el fallecimiento de Gonzalo, el hermano de Elvira, que se sume en el dolor y la soledad en las primeras páginas. «El frío corta, rompe la tierra y se instala en el alma. La adormece como el dolor, que te parte más allá de la vida y deja sus huellas en ti...» Una reflexión terapéutica quizá que enmudece a los lectores que se acercan a compartir la vida de Elvira. 

De los Santos ya tiene en mente una segunda novela, pero esta vez con voces masculinas. De momento, no se puede desvelar mucho, pero el autor recurrirá de nuevo a la primera persona para evitar distancias de la mano de tres hombres «que están muertos, uno por sida, otro por drogas y un tercero víctima del amor». Seguramente, este segundo proyecto lo va escribiendo a pequeños ratos.