Una fundación compra la laguna Redondilla para recuperarla

L.G.E.
-
Una fundación compra la laguna Redondilla para recuperarla - Foto: GLOBAL NATURE

La Fundación Enrique Montoliu ha adquirido 3,5 hectáreas de una de las lagunas salinas de Villacañas más valiosas medioambientalmente y ha cedido su recuperación a Global Nature

A un paseo de Villacañas está la laguna Redondilla, un hábitat tan singular que la Unión Europea obliga a proteger. Se trata de un humedal endorreico, de los que se forman con agua de lluvia y que cuando se evaporan dejan una costra de sal. «Son comparables a las lagunas hipersalinas de Mongolia y Australia», comenta Amanda del Río, coordinadora técnica de la Fundación Global Nature que durante años ha estado coordinando también el proyecto concreto que tenían para restaurar este tipo de humedales en La Mancha.
Uno de los problemas a los que se enfrentaban muchos de estos humedales era la degradación de las praderas salinas de las orillas porque en buena parte eran terrenos privados. Por eso se utilizó un millón de euros del Proyecto Life de la Unión Europea para adquirir  más de doscientas hectáreas y restaurar la vegetación y ecosistema de esas praderas.
Este proyecto se cerró en 2016, pero desde Global Nature van a poder seguir trabajando en la recuperación medioambiental de estas lagunas con la ayuda de otros colaboradores. La última mano la han recibido de la Fundación Enrique Montoliu, que ha adquirido 3,5 hectáreas de la laguna Redondilla de Villacañas y ha cedido su gestión a Global Nature para su recuperación.
La laguna Redondilla, o de Santos, queda al norte de la famosa Laguna Larga de Villacañas y al sur de la Gramosa, otro ejemplo de laguna endorreica. «Es una de las salinas más valiosas por su costra de sal», explica Amanda del Río, «nos han dado en custodia el territorio para que nosotros mantengamos el trabajo que venimos haciendo».
Algunos de los trabajos que realizaron años atrás en los humedales endorreicos de La Mancha pasaron por la limpieza de escombreras o el cierre de antiguas balsas de extracción de sal. La clave de todo el proceso estaba en la restauración de las praderas con algunas especies vegetales que solo se dan en este tipo de ecosistema tan singular.  Es lo que ocurre con especies del género Limonium, o el Lepidium cardamines. Además tienen un proyecto Life Mancha para transformar los cultivos en ecológico y evitar la filtración de fitosanitarios en las aguas.
Fauna propia. En estas praderas y costras salinas se dan especies animales muy difíciles de encontrar en otros enclaves. «Hay algunas especies que son únicas en el mundo en estos humedales como los escarabajos tigre, que son unos insectos muy rápidos y muy buenos indicadores de la calidad del hábitat», incide Del Río. Hay también insectos propios de La Mancha como la Cephalota dulcinea.
La población de aves es también importante aunque está más vinculada a las lluvias, dado que estas lagunas no están ligadas a cursos fluviales y pueden estar llenas o vacías en función de la meteorología. Es una zona de invernada, de paso o reproducción para muchas aves amenazadas de extinción como la malvasías, cernícalo primilla o la canastera. Aunque por la amenaza que pesa sobre la especie, destaca la colonia que hay de pagazas piconegras. En los alrededores, donde empiezan los terrenos de cultivos, hay ejemplares de aves de zonas esteparias como gangas o sisones.
«Ha cambiado mucho la percepción de estos entornos, que muchos años han sido escombreras y se consideraban como zonas pobres, donde no había nada», expone Del Río. Comentó que ahora se ven con otros ojos «cuando se ha empezado a explicar el valor que tienen y que hay gente que viene de otros países a ver toda el avifauna».