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Las materias frenan la recuperación

Carlos Cuesta (SPC)
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La mayor demanda de suministros marca un gran repunte en productos como el petróleo, la electricidad o los minerales más utilizados en los procesos de fabricación industrial

Las materias frenan la recuperación

La escasez de materias primas a nivel mundial, especialmente en el mercado europeo, que es donde más afecta a la economía española, esta profundizando la actual depresión económica y poniendo en peligro la recuperación ante la falta de suministros para el próximo semestre.

La deriva inflacionista de los precios de la energía y las materias primas continúa frenando la superación de la crisis económica tras la pandemia del coronavirus.

El precio del petróleo está en valores máximos de 2018, por encima de los 75 dólares el barril de Brent, tras el acuerdo alcanzado entre Rusia y Arabia Saudí. Lo mismo que el gas que se importa de Rusia a Europa que ha registrado un fuerte ascenso de casi un 20%, y cuyos costes, además, se agravan por el incremento de los derechos de CO2 que han sobrepasado los 58 euros por tonelada.

Por su parte, el mercado mayorista de la electricidad se ha encarecido hasta aproximarse a los 100 euros el megavatio hora (MWh) en junio y ha provocado que el carbón vuelva a entrar en juego en junio ante la caída de la producción nuclear y eólica en España, junto con la de los ciclos combinados. El precio del carbón también marcó máximos de hace 10 años ante una mayor producción.

Por su parte, las situación de los minerales como el cobre, aluminio o zinc también están registrando al alza sus cotizaciones y restando competitividad a las empresas nacionales y comunitarias. 

Los precios de importación de estos productos se dispararon en China, que es el país más demandante de materias primas, más de un 9% en mayo, el mayor ritmo en los últimos 12 años, según el Índice de Precios al Productor (IPP) y de ahí que se considere al gigante asiático como la fábrica del planeta.

Desde 2008, no se observaba un repunte tan vertiginoso de minerales a nivel global como el hierro, los metales no ferrosos y el petróleo. 

De momento, los precios de las materias primas han dejado atrás los máximos del año, así el cobre ha llegado a tocar máximos históricos el pasado mayo en el mercado de futuros de Chicago (4,86 dólares por libra) aunque ahora cotiza casi un 10% por debajo de esos niveles. 

Mientras, el zinc también se ha dejado estos últimos días un 2% en relación al techo anual que tocó a principios de junio con 3.078 dólares por tonelada métrica.

Por su parte, el oro que cerró el segundo trimestre del pasado 2020 en 1.798,10 dólares por onza, marcó el pasado junio 1.900 dólares. 

Los economistas consideran que, especialmente, China y sus socios comerciales están detrás de este potente acaparamiento de materias primas que ha provocado escasez y carestía de estos minerales a la hora de comprar en los mercados internacionales debido a que muchas de sus políticas están mal orientadas y son las que generan cuellos de botella en un mercado enfocado a la globalización.

Otros materiales también imprescindibles como el acero, el boro, el titanio o el niobio cuya demanda también se ha disparado ante la falta de producción ha hecho que sus precios hayan marcado máximos históricos.

En la primera semana de junio, el cobre llegó a marcar una escalada de precios de casi el 125%, el aluminio del 75% o el níquel del 80% y, a partir de la segunda quincena ante las noticias de la FED y las advertencias e China sobre las prácticas especulativas, experimentaron una importante corrección, aunque en el balance interanual siguen estando en valores muy elevados para la industria en general.

En el caso del aluminio, desciende más de un 2%, hasta los 2.472 dólares por tonelada desde el baremo que había sido su nivel más alto en una década.

Los hogares, empresas, gobiernos y, en general, todos los agentes económicos comenzaron a principios de junio a sentir el alto impacto y el descontrol de los altos precios en las materias primas -solo hay que ver lo que pasó con la electricidad en España- y provocaron que los recursos básicos pasaran a estar en el punto de mira de los responsables políticos para atajar esta burbuja que mermaba el poder adquisitivo de las familias y restaba competitividad a las empresas.

En un contexto de recuperación, los metales son el primer techo de la reconstrucción. Así, el índice que reúne a las principales materias cotizadas del mercado internacional registró la primera semana de junio sus máximos de 2015,

Así, por ejemplo, la producción española de vehículos ahonda su crisis ante la falta de suministro global de semiconductores o chips y registró en mayo un desplome del 38% en comparación con el mismo mes de 2019. En concreto se fabricaron 182.838 vehículos en las factorías nacionales y según los datos de la patronal de fabricantes, Anfac, el descenso fue del 19% entre enero y  mayo frente al mismo período de hace dos años, con 1,03 millones de unidades fabricadas.

Repercusiones

La escasez de materias primas afecta básicamente a los sectores industriales dirigidos directamente a la fabricación e, indirectamente, repercute en el resto de actividades económicas que experimentan un notable incremento de precios y una enorme pérdida de competitividad. Se trata de una situación compleja que está ocasionando un frenazo en la recuperación de la crisis y, lo que es peor, un descenso de su volumen de facturación y de rentabilidad.