La nueva vida de Ignacio

J. M.
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Ignacio Morión, quien mendigó leyendo durante siete años en la calle Hombre de Palo de Toledo, ejerce como ermitaño en Novés tras una concesión del Arzobispado.

Ignacio leyendo en la calle Hombre de Palo, a principios de 2013. - Foto: Yolanda Redondo

Cualquiera que haya pasado por la calle Hombre de Palo de Toledo en los últimos siete años, reparó en su momento en un hombre que leía atentamente un libro. Se llama Ignacio y convivió con los vecinos, trabajadores y turistas del Casco Histórico desde finales de 2012 hasta el ocaso de 2019. Este gaditano de nacimiento mendigaba por un trabajo o por limosna con la corazonada de que hallaría en Toledo una oportunidad laboral, tal y como contaba a este diario en sus principios. La opción que ha elegido finalmente convierte a este hombre de casi 60 años en singular. Es el único ermitaño de la provincia y uno de los pocos repartidos por España.
El Arzobispado de Toledo recibió esta extraordinaria propuesta de Ignacio hace un tiempo. Faltaba encontrar un templo adecuado. Hace un año, el delegado de Vida Consagrada, Francisco Javier González, visitó casualmente la ermita de Nuestra Señora de la Monjía de Novés y pensó en que sería idónea. Allí, desde el 6 de enero, ejerce como laico una vida retirada de oración y cuidado en este rincón de una aparición mariana fechada el 13 de octubre de 1190.
Ignacio, quien ha declinado hacer declaraciones, asumirá la limpieza, vigilancia y culto a la Virgen y vivirá en una casa anexa al templo al menos durante un año. La parroquia, no obstante, está exenta de la manutención del ermitaño y de cualquier remuneración.
El párroco de Novés, José Anaya, da la bendición a Ignacio Morión, el pasado día 6 en la parroquia de San Pedro Apóstol.El párroco de Novés, José Anaya, da la bendición a Ignacio Morión, el pasado día 6 en la parroquia de San Pedro Apóstol.Los devotos podrán acudir ya cualquier día a este templo localizado a unos cuatro kilómetros del núcleo urbano de Novés. Se mantendrá la tradición de la romería en honor de la patrona. El 15 de mayo, la talla es trasladada a la ermita desde la iglesia parroquial de San Pedro Apóstol, a la que regresa a finales de septiembre.
Así lo explica a este diario el párroco de Novés, José Anaya, quien detalló en un escrito a los vecinos la llegada del ermitaño. «Ignacio estará día y noche en la ermita disponible para atenderos, y estará todo el año, no sólo de mayo a septiembre. Pronto pondremos el Sagrario y llevaremos al Señor para que haya presencia eucarística permanente y pueda ser la ermita un lugar de oración para Novés y sus alrededores. Y, seguramente, cuando haya Sagrario, celebraré allí la santa misa los sábados por la mañana en honor de la Virgen», explica en este comunicado fechado el pasado día 21.
El párroco de Novés aclara que Ignacio ejercerá como un monje que quiere consagrar su vida a Dios y a María; de esta manera, diferencia su figura de los santeros que han colaborado en la ermita de Nuestra Señora de la Monjía.
La disciplina de Ignacio ha maravillado durante siete años a los vecinos y trabajadores del Casco Histórico. Siempre apostado en la calle Hombre de Palo leyendo. E incorporando conocimientos de vida espiritual.
«La ermita de la Monjía no es una obra diseñada por los hombres, sino un lugar escogido por Dios para comunicar su amor y su perdón a través de María. Me daba mucha pena cuando en septiembre se cerraba hasta mayo del año siguiente. Y pensé que la presencia de un ermitaño era una bendición para nuestro pueblo», comenta el párroco en el escrito. Quizá la corazonada que hizo aterrizar a Ignacio en la calle Hombre de Palo fuera la ermita de Nuestra Señora de la Monjía de Novés.