TIEMPO MUERTO

Diego Izco

Periodista especializado en información deportiva


El manotazo

19/01/2021

Pongámonos no-tan-metafísicos para analizar la tarjeta roja a Messi: ¿Y si Villalibre no es quien la provoca, sino la excusa que necesitaba el argentino para liberar su frustración? Claro que tiene mucho de humano (error humano) eso de tomarte la justicia por tu mano después de sufrir 'ene' faltas durante el partido y percibir que el árbitro, pobrecito, no te protege. Los tiempos de la alfombra roja pueden seguir allí, pero el Athletic no tenía pinta de querer ponérsela… Pero, volviendo a la pregunta, esa agresión ¿es porque Villalibre le echa las manos o porque Messi necesitaba desquitarse de una nueva sensación de fiasco? ¿Es más la causa o el efecto? Pues pondría la mano en el fuego a que es una clara mezcla de ambas… pero el porcentaje de la segunda es mucho más trascendente. Después de un buen puñado de chascos y broncas en los últimos años, el mejor jugador del mundo no quiere que se le ponga cara de perdedor. Y mira alrededor y ve que su equipo termina sobre el campo con Trincaos, Minguezas y Braithwaites. Que el entrenador encargado de la renovación del proyecto comete un error demencial, quitando a dos de sus socios (Pedri y Dembelé) en una especie de «cambio para perder tiempo» cuando el choque todavía estaba en el alambre (2-1) y una jugada lo podía cambiar todo. Como sucedió.

Y con este panorama y el marcador en contra, y mil sensaciones encontradas de rabia y melancolía, el Messi más terrenal y humano, medio lesionado e impotente, suelta un manotazo barriobajero y se va a la calle. ¿Justificable? Nunca. ¿Comprensible? Seguro. Puede que sea el Barça y no el Athletic quien desquiciara al genio, que el origen del manotazo traidor no estuviese en el 'bloqueo' del rival sino en su propio bloqueo, físico y mental, ante un nuevo varapalo. ¿Cuántos más podrá aguantar antes de decir «hasta aquí»? Pero si ya lo dijo en verano…