Sólo 16 millones de kilos de la uva elegante

J.M.
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La recogida en la DO Méntrida se limitará este año a 16 millones de kilos, muy por debajo de los 35 del año pasado. Buena parte se destinará a la exportación. «Sale más barato vender en China que en Toledo», afirma un productor

La inmensa mayoría de las vides de la DO Méntrida son de uva garnacha. - Foto: Yolanda Lancha

La inmensa mayoría de las vides pertenece a la variedad tinta garnacha. Son vides muy viejas de baja producción, podadas en vaso para proteger los racimos del sol del verano y garantizar la mejor maduración de la uva», dice la Denominación de Origen Méntrida en su presentación virtual a los clientes. Esta variedad de uva reina ante la introducción de otras exóticas como tempranillo, merlot, syrah, cabernet en este territorio atravesado por el curso bajo del río Alberche, con poblaciones como Almorox, Escalona, Maqueda, Fuensalida, Camarena, Casarrubios del Monte y la propia Méntrida. Pues en torno al 50 o 60 por ciento de la producción de la garnacha tradicional en vaso ha caído en comparación con 2018.
La sequía de la primavera sin registro de precipitaciones y un verano duro ha producido esta merma de la cantidad, junto con la plaga de los conejos que se comen la uva como ocurre en buena parte del país. Así lo explica a este diario el presidente de la DO Méntrida, Juan Alonso, quien calcula en un 70% la disminución en La Torre de Esteban Hambrán, localidad donde se asienta su bodega, Alonso Cuesta. Se trata del origen de un mimado proceso de producción que llevará los vinos a diferentes países del mundo; sorprendentemente, resulta más rentable que la venta en la misma provincia.
«Es porque la garnacha suena. Y las garnachas de aquí son muy elegantes, muy amables, muy finas», indica Juan, quien destaca el aroma y que el grado de alcohol pasa inadvertido.
Esta familia ha vendimiado toda la producción porque el control de agosto de acidez, grado y PH daba como óptima la recolección. El 22 de agosto, empezaron con el vino blanco y con la garnacha, el 3 de septiembre. «Lo normal es empezar la primera semana, aunque a lo mejor el 8 ó el 9, pero empiezas con tempranillo. A partir del 15 ó del 16, con la garnacha», explica a este diario. Y apostilla: «Pero este año se ha adelantado todo. Lo triste es que vas al campo y parece que está vendimiado. No está vendimiado por personas sino por conejos».
La DO Méntrida se caracteriza también normalmente por el bajo volumen de producción en comparación de otras como La Mancha. Las cálculos de las más de 20 bodegas y cooperativas registradas apuntan a 16 millones de kilos de uva esta temporada, una insignificancia cotejando con el sudeste de la provincia. «Eso lo mete una cooperativa de La Mancha en un fin de semana», afirma Alonso, quien recuerda a continuación que el año pasado se alcanzaron los 35 millones de kilos.
«Si nos atenemos a la ley de la oferta y la demanda, poca uva y poco vino», indica sobre el probable incremento del precio de un producto que, por otro lado, tendrá una buena calidad este 2019.
El relato de las producciones resulta intrincado para los legos del sector, pero las bodegas encuentran salida, por ejemplo, a la venta a granel al exterior; países al que algunas exportan como Francia, Italia o Portugal. Hay bodegas, como la de Alonso Cuesta, que embotellan con sello propio y pondrán a la venta un buen producto pero limitado en cantidad. «Si producimos entre 60.000 y 80.000 botellas, depende del año, pues la añada del 2019 nos vamos a ir a 40.000, no más», comentó.
En este sentido, el resto de la DO Méntrida está igual con las diezmas en la producción. «La ventaja es que al ser una zona pequeña y controlada, donde todos nos conocemos, si a alguien le hace falta vino, siempre habrá una cooperativa que pueda suministrar vino con DO», subraya Alonso, a punto de mandar para China un pedido de la producción de las añadas de 2014, 2015 y 2018.
La exportación. La familia Alonso exporta desde hace unos cuatro años en torno al 30% de la producción a China, destino también de parte de las botellas de la DO Méntrida. «Va en aumento», asegura al respecto Juan Alonso, quien prevé que dentro de dos años al menos el 50%del embotellado de sus marcas acabe en este país asiático.
«Vender en España es muy complicado. Hemos estado en Málaga, Alicante, Palma, Santander y Santiago en ferias de vino, y es tristísimo», recalca por lo copado que está todo el mercado. Y precisa a continuación: «Nos es más fácil vender fuera como Alemania, Reino Unido, Países Bajos, Estados Unidos o China. Y me sale más barato vender en China que en Toledo. Me supone más costes Toledo», lamenta este productor, quien reconoce que saca más rentabilidad a las botellas que desembarcan en Asia.
Las bodegas y cooperativas que forman parte de la D.O.P. Méntrida son: Bodegas Cartema, Bodegas Alonso Cuesta, Bodegas Campoy, Bodegas Arrayan, Bodegas López Campos, Cooperativa Santo Domingo de Guzmán, Bodegas Tavera, Bodegas Gonzalo Valverde, Cooperativa Nuestra Señora de Linares, Cooperativa Nuestra Señora de Natividad, Cooperativa Condes de Fuensalida y Viñedos Camarena.