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Javier D. Bazaga

NOTAS AL PIE

Javier D. Bazaga


El debate y los tres estados de la Nación

15/07/2022

El debate sobre el estado de la Nación celebrado esta semana en el Congreso de los Diputados ha dejado claro que en este país, ni con la más acuciante crisis económica, somos capaces de unir esfuerzos en el reto común que tenemos por delante.

Ante la compleja situación económica y social que estamos soportando, el Gobierno de España se decidió a apostar por un nuevo paquete de medidas que fuera más allá de los colectivos más vulnerables –para los que ya se han aprobado otras iniciativas– e intentar alcanzar a la gran clase media que compone la base social del país. De poco hubiera servido debatir únicamente sobre el estado de la nación, haciendo un mero diagnóstico, si no se ofrecía a la ciudadanía un horizonte de esperanza y optimismo. Y son medidas acertadas puesto que la incertidumbre y la inflación atacan al bolsillo de todos los que tenemos que llenar el depósito o la cesta de la compra. Los impuestos extra a las grandes entidades financieras o a las grandes compañías energéticas son un recurso que permitirá, como dijo el propio presidente en su primera intervención, tener un «reparto justo» de los efectos de la guerra de Rusia en Ucrania. Y son medidas acertadas pues, si bien son estas empresas las que más se han beneficiado de la situación, son las que más pueden arrimar el hombro ahora que la situación lo requiere. Lejos de ser una medida 'populista' como se la ha tachado, es una medida que reparte de manera más equitativa los costes de la guerra. Un afianzamiento de la socialdemocracia del Gobierno que, lamentablemente, dejó ver algunas fisuras en la coalición cuando Unidas Podemos se afanó en calentar los momentos previos del debate asegurando que ellos no conocían las medidas que iba a anunciar Pedro Sánchez.

Pero no fue el único intento de empañar la sesión. Ya por la tarde el PP, al que Sánchez había pedido apoyar esas medidas dirigiéndose a la «derecha democrática», no solo no valoró estas propuestas, sino que blandió el terrorismo como argumento de oposición a cuenta de la polémica Ley de Memoria Democrática, y volviendo a utilizar el terrorismo y las víctimas para enfrentar en vez de para recordar y dignificar. Vamos, como el que pregunta por una dirección y el otro le da la hora.

Estos tres días en el Congreso han dejado claro que el estado de la Nación no es todo lo bueno que podríamos esperar, en plena recuperación tras la pandemia nos hemos encontrado con una guerra que está poniendo en riesgo ese crecimiento que ya se venía experimentando. Y con una inflación que está batiendo récord mes a mes, erosionando silenciosamente los ahorros de todos nosotros. También ha dejado claro que el Gobierno no es todo lo compacto que cabría desear, con unos ministros que utilizan el propio Ejecutivo para hacer oposición al PSOE. Y también ha constatado que la oposición, a pesar de su renovación y cambio de liderazgo, sigue basando su estrategia en la confrontación en vez de la crítica constructiva, e incluso el respaldo en las políticas que se demuestran efectivas. Eso sí que hubiera sido un giro inesperado de guión. Y así hemos llegado a tener un debate y tres estados de la nación.