Tente Nublao

Ángel Monterrubio


Fútbol talaverano

En los primeros años del siglo XX los estudiantes talaveranos que andan por Madrid aprenden el juego del foot- ball. De vuelta a Talavera, en las vacaciones de verano, lo practican y enseñan a los amigos en un improvisado y rudimentario campo de juego que delimitan con cal y cuatro postes, para las porterías, en el ferial de ganado, más o menos entre lo que es hoy el cuartel de la guardia civil y las escuelas del Prado. Las boñigas secas del ganado habían creado durante años y años de mercados una alfombra semiblanda y pardusca, una especie de tartán, que amortiguaba las caídas.
No será hasta el año 1924 cuando se monte el primer club de fútbol oficial en la ciudad: el Club Deportivo Ébora, que vestía con uniforme blanco, el más sencillo de conseguir, camiseta interior y calzoncillos cortos con bragueta cosida. Se enfrentaba los domingos y fiestas de guardar al club de fútbol de Navalmoral de la Mata, al equipo de la Academia de Infantería de Toledo y a algunas de las escuadras de las Facultades de Madrid dónde estaban matriculados estudiantes talaveranos. En ese momento los jugadores locales que más destacan son Montero, Vidarte, Castrillo y Carretero, con ofertas para incorporarse a clubes de Madrid.
A partir de ese momento surgen diferentes equipos en los barrios de la ciudad, los más organizados y de mayor trayectoria son el Club La Milagrosa, que jugaba en el llamado Campo de Santa Clotilde, al lado del Matadero, lindero con el Arroyo de la Portiña, el Club Deportivo El Oso, el Juventud Luises Fútbol Club, el Martes 13 Fútbol Club y la Unión Ferro-Talaverana.
Un personaje importantísimo en ese momento embrionario del fútbol talaverano fue José Amérigo Caballero, entrenador, árbitro, seleccionador y cronista deportivo que le dio un gran impulso al nuevo deporte y encauzó su actividad que rápidamente atrajo a muchos espectadores, en torno al campo se colocaban sillas y el precio del asiento era de 30 céntimos.
El periódico El Heraldo de Talavera, en 1928, abrió un concurso en su redacción deportiva para que los aficionados mandaran en un volante la formación de su equipo ideal de Talavera, lo que sería la selección de fútbol de Talavera, entre todos los participantes se sorteó una pitillera. A partir de las sugerencias se confeccionaron dos equipos que dieron una tournée de exhibición por diferentes pueblos de la comarca.