scorecardresearch

Toda una vida de servicio en las brigadas de limpieza

Mario Gómez
-

Pedro López Torrijos ya se encuentra prejubilado tras más de cuatro décadas al servicio de la ciudad desde las brigadas de limpieza. Cuenta con miles de anécdotas, presunto atentado de ETA incluido, y una frase como resumen: «Ha sido impresionante»

Toda una vida de servicio en las brigadas de limpieza

Lunes 13 de enero de 1981, un chico de 21 años comienza a desempeñar el que será el empleo de su vida. Pedro López Torrijos comenzaba sin saberlo el primero de los más de 41 años al servicio de la ciudad de Toledo desde las brigadas de limpieza. «En aquel entonces solamente había tres camiones, imagínate», explica reflexivo.

Ahora, cuatro décadas después ya ha dejado de desempeñar este trabajo y sus horas las ocupa «coger su moto y que me de el aire», aunque la música también está presente en esta nueva vida de este toledano que ha pasado por «todos los turnos y modalidades dentro de las brigadas de limpieza», y donde entre risas asegura, que no faltará la lectura de La Tribuna.

Asegura que en sus comienzos hubo quien incluso llegó a burlarse de su trabajo, pero que «el tiempo pone a cada uno en su lugar», y que años más tarde, esos mismos que se burlaron de él, llegando en ocasiones a proferir insultos como «guarro» o «hueles mal», y que con el paso del tiempo en ocasiones acabaron desempeñando su tarea profesional convirtiéndose en sus compañeros. «Éramos jóvenes, y mientras que ellos salían o volvían tras una noche de fiesta, yo estaba recogiendo basura», relata; «años después cuando no tenían trabajo y les surgía la opción de incorporarse a las brigadas de limpieza, lo hacían», llegando a reconocer que «había sido un error burlarse de este trabajo».

Toda una vida de servicio en las brigadas de limpiezaToda una vida de servicio en las brigadas de limpiezaPrecisamente los horarios y la necesidad del desempeño diario de este cometido son los condicionantes de un trabajo a priori poco atractivo pero que como el propio Pedro explica «una vez que te acostumbras no está tan mal, tienes que habituarte a las horas de descanso y al turno o zona de la ciudad que te toca, por lo demás no está tan mal», aclarando que no es lo mismo desempeñar esta actividad en el Casco o en otros barrios, al igual que no es lo mismo trabajar de mañana o de noche.

Lo que resulta curioso es cómo relata que al trabajar de noche, no es extraño que al salir de trabajar a primera hora de la mañana «algunos compañeros iban a desayunar y pedían un plato combinado, algo que para muchos puede resultar extraño, ya que pedían un café y tostadas o bollería, pero para alguien que trabaja en las brigadas de limpieza, esa podía ser la hora de comer o de cenar, por lo que se trata de una comida fuerte». 

Relata haber vivido mucho, con millones de anécdotas que se le vienen a la mente y que abruman sus recuerdos, pues son varias las empresas concesionarias y multitud los compañeros que en estos más de 40 años han formado parte de su día a día. Desde el cambio de contenedores, recordando que cuando eran de metal, se podían oír desde un punto de la ciudad a otra cuando eran vaciados por los camiones, hasta cuando un reventón accidental de una de las ruedas del camión produjo tal estruendo que llegaron a pensar que se trataba de un atentado de ETA. «Era una época en la que la banda terrorista estaba atentando muy fuerte, yo conducía uno de los camiones de la basura y una rueda reventó, imagínate el sonido en el silencio de la noche, los compañeros me llamaron pensando que era una bomba», recuerda nostálgico. Tampoco faltan las anécdotas con personas que habían bebido más de la cuenta y que en alguna que otra ocasión le llegaron a quitar el carro, «lo encontramos varios metros más allá, cuando vas borracho todo parece hacerte gracia, y tampoco le doy mayor importancia».

No encuentra palabras para resumir «lo que ha sido toda una vida» y ahora, casi dos meses después de haber dejado colgada para siempre la ropa de trabajo, solamente lo concreta como «impresionante». 

«Trabajar para mi ciudad y ser una parte tan importante de ella, es algo que no puedo definir, he acabado mi tarea, pero con orgullo puedo decir que no lo cambiaría por nada», sentencia.

ARCHIVADO EN: ETA, Empleo, Toledo, Prejubilaciones