Guinness en concentración

J. M. Loeches
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Christian López suma dos récords más tras superar los 50 minutos danto toques a una pelota con el mango de una pala y los 46 con una silla en equilibrio sobre la barbilla

Guinness en concentración

Christian López lo ha vuelto a hacer. Se pone el techo alto pero incluso acaba superándolo. La exigencia es un incentivo para sus récords y ya son 30 los que tiene en su palmarés el atleta de Cabañas de la Sagra. Durante el viernes, de nuevo en su casa, consiguió otros dos, el de dar toques a una pelota con el mango de una pala de tenis de mesa durante el mayor tiempo posible y el de mantener en equilibrio una silla sobre la barbilla.
Primero se atrevió con el de la pala de ping pong, un reto que ya había realizado el pasado 31 de enero pero que no consiguió validar por el cambio de condiciones. En esta ocasión, debía superar los 18 minutos y 44 segundos del chino Sha Shucheng. Pues dejó el cronómetro en 50 minutos y 49 segundos, más del doble del registro anterior, de ahí que se considere más que satisfecho. «Sabía que podía dar mucho más de mí y creo que está más que bien teniendo en cuenta de que en los entrenamientos estaba en 40 minutos», reconoce el toledano.
Como siempre, llegar a esa marca no ha sido un camino sencillo, ya que, como él mismo explica, «al ser un reto de concentración máxima, cuando te invaden otros pensamientos por la cabeza, la pelota se te puede ir al suelo». No fue el caso en este intento y Christian López esperará a una validación que le permitirá conservar este Guinness durante muchos tiempo: «Será difícil superarlo y quien quiera hacerlo tendrá que echarle muchas horas».
Guinness en concentraciónGuinness en concentraciónY por la tarde, el corredor cabañil se atrevió con el segundo del día, el de mantener en equilibrio sobre la barbilla una silla. Por supuesto que alcanzó su meta y rebasó con suficiente el anterior registro del bangladesí Konok Karmakar, que tenía 35 minutos y 10 segundos. Lo superó en más de once minutos para dejarlo en 46 minutos y 11 segundos. «Me había fijado llegar a los 40 así que estoy más que contento», reconoce.
Tampoco fue un camino de rosas y López tuvo que tirar de altas dosis de concentración. El aire hizo acto de aparición y fue un condicionante. Asimismo, confiesa que «a partir del minuto 30 ya me costaba lo suyo». Y es que, la silla tiene un peso de unos 3 kilos y medio, ya que Guinness World Records no le pedía ningún peso específico y cogió la más liviana que encontró. Ha sido, en sus palabras, «el que más me ha hecho sufrir después de la bicicleta».