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Feijóo completa su desembarco

Agencias-SPC
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El líder gallego cogió el timón del PP el 2 de abril pero no remató hasta esta semana el salto a la política nacional tras culminar su relevo al frente de la Xunta y en un momento dulce de su grupo

El político ha dejado atrás definitivamente su etapa en Galicia para centrarse en el reto estatal. - Foto: EFE

Núñez Feijóo dirige un partido unido como una auténtica piña en torno a su persona. Sobre eso no hay ningún resquicio de duda actualmente. Con la «casa» ordenada, ahora busca dar cada vez más relieve al papel por el que decidió abandonar su querida Galicia: el de alternativa seria y real al actual Ejecutivo socialista. 

Más de 40 días después de su elección para liderar un partido en línea descendente y quebrado por una enorme fractura interna, el político gallego cierra su desembarco en la política nacional en un momento dulce para el PP, al alza en los sondeos.

En este período de transición, Feijóo ha tenido un pie en el Palacio de Raxoi y otro en el número 13 de la madrileña calle Génova, pero ahora se concentrará en su tarea como líder de la oposición, donde seguirá ofreciendo pactos al Gobierno -pese a que ve un Ejecutivo superado- y trazando la alternativa con la que espera llegar a la Moncloa.

Sin que la información traspase la cúpula del partido, que hace gala de mucho hermetismo, Feijóo ha mantenido a sus senadores y diputados en tensión, a la expectativa de saber si perderán el poder ganado con Pablo Casado o si obtendrán un reconocimiento que antes no tenían.

En el mes de junio, Feijóo llegará al Senado para poder debatir con el presidente del Gobierno y en los próximos días mantendrá una reunión interparlamentaria, donde la incógnita es la continuidad de los portavoces. La mayoría en el partido espera que Cuca Gamarra mantenga su puesto en el Congreso, mientras que no hay certezas en el caso del portavoz en el Senado, Javier Maroto, y de Dolors Montserrat, portavoz en el Parlamento Europeo.

Con los grupos parlamentarios cortados por el patrón de su antecesor, la representación del PP en la Cámara Alta es la que más transformación puede vivir, por lo pronto con la llegada del propio Feijóo y de Miguel Tellado, su mano derecha. En un partido con cuentas ajustadas al extremo, es previsible que la Cámara Baja sea también el destino futuro del coordinador general, Elías Bendodo.

Con plenos diferentes a los del Congreso -solo dos al mes y sin que el jefe del Ejecutivo esté obligado a acudir- y un debate más pausado, está por ver el papel que juega el Senado en una vida parlamentaria que tiene como protagonista a la Cámara Baja, donde Feijóo puede acudir pero no intervenir.

La atalaya del Senado

Una sola vez al mes y no siempre, Núñez Feijóo se medirá con Pedro Sánchez en el Senado. Hasta que lleguen las elecciones generales, esas serán las únicas oportunidades para que el líder de la oposición, que no es diputado, debata cara a cara con el presidente del Gobierno.

El Senado, para el líder gallego, será el torreón desde el que se presente a la sociedad como la gran alternativa a Sánchez. Una vez al mes buscará la confrontación y el cuerpo a cuerpo con el presidente pero rehuyendo la lucha de trincheras. Como ha reconocido en más de una ocasión su objetivo es mostrar que tiene un proyecto político merecedor de llevarle a la Moncloa.

En todo caso, en la dirección del PP no preocupa en exceso un debate público que, sostienen, excede al Parlamento y donde el principal partido de la oposición ocupa ahora un lugar destacado, de liderazgo en las encuestas, que pronostican una mayoría de gobierno para la suma de PP y Vox.

En algunos sondeos, como el elaborado en mayo por 40DB para un medio nacional -PP y Vox obtendrían 108 y 64 escaños, frente a los 106 diputados y los 25 de PSOE y Unidas Podemos-, contiene buenas noticias para Feijóo: atrae a votantes socialistas, pone coto a la formación de Santiago Abascal, y los españoles afirman que le elegirían mayoritariamente para gestionar sus ahorros.

Y ese es, precisamente, el objetivo de Feijóo, que ha puesto el acento en la capacidad de gestión y en la previsibilidad y estabilidad del PP, frente al «caos» en el que el líder gallego ve sumido al Gobierno y ante proyectos de nuevo cuño, como Vox, con el que no se ha cerrado a cogobernar, como ocurre ya en Castilla y León, pero con el que ha marcado diferencias por la Unión Europea y las autonomías.

Entre los dirigentes del partido la sensación generalizada es que Pedro Sánchez ha perdido la confianza de los españoles y que Feijóo tiene en su mano gobernar, tras un camino salpicado de citas electorales donde los populares esperan dar muestra de su fortaleza, empezando con Juanma Moreno, que en Andalucía no genera rechazo en el electorado socialista.

Mientras llegan las elecciones, Núñez Feijóo ha buscado además demostrar que otro estilo de oposición es posible. No ha dejado de ofertar acuerdos al Gobierno, para criticar después que Sánchez prefiera pactar con sus socios. Además, con Sánchez y el PSOE denunciando a los «mangantes» del PP, ha pedido enfriar la «crispación».

Bajo el mando del político orensano, el Partido Popular ha buscado beneficiarse de la geometría variable para mostrar que es su formación la que garantiza una estabilidad perdida.