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Un profundo silencio marca el paso

Redacción
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El Cristo de la Esperanza sale esta noche a la 23.30 horas. El mutismo únicamente queda interrumpido por los rezos de la estaciones del vía crucis en su recorrido por el Casco y por el motete que cantan los seminaristas a su salida de San Andrés

El Cristo de la Esperanza es cargado por ocho costaleros. - Foto: Víctor Ballesteros

El silencio marca el paso en la negrura de la noche del Lunes Santo. Es la descripción más acertada de  la fe, el recogimiento y la sencillez que caracterizan al cortejo que acompaña al Cristo de la Esperanza cada Semana Santa desde su salida de la Iglesia de San Andrés.

La hermandad, con sus 150 miembros, espera con paciencia al reloj y se prepara con tiempo para que las puertas del templo abran a las 23.30 horas, con puntualidad. La imagen suele repetirse todos los años y tanto los turistas como los toledanos que no quieren perderse las procesiones de Semana Santa  llegan a la plaza de San Andrés con tiempo para buscar la mejor localización y esperar a que llegue la  hora y salga el Cristo de la Esperanza, una talla del siglo XVIII que fue restaurada por la Diputación en 2015, arropado por ocho costaleros que suelen realizar relevos y por un buen número de hermanos vestidos de negro, en consonancia con  la oscuridad que marcan esas horas.

Quizá esta procesión  no sea tan antigua como otras, ya que la primera vez que el Cristo de la Esperanza salió a la calle fue en 1984 a pesar de que la hermandad databa del siglo XVII, pero desapareció en la Guerra de la Independencia, ni tan colorida como otras, pero emana una profunda religiosidad y una austeridad que calan en un público que respeta con escrupulosidad el silencio del cortejo durante todo su recorrido. El mutismo únicamente queda interrumpido por los rezos de la estaciones del vía crucis en su recorrido por el Casco histórico y por el motete que cantan los seminaristas a la salida de la imagen de su sede canónica.

La procesión sobrecoge por su silencio.La procesión sobrecoge por su silencio. - Foto: David PérezDe la plaza de San Andrés, los hermanos se dirigen en dirección a la plaza de Santa Isabel y la plaza del Ayuntamiento. A continuación, avanzan hacia Arco de Palacio y la carroza, normalmente adornada con claveles rojos contrasta con la sobriedad de los hábitos negros de los hermanos. El cortejo continúa por la calle Trinidad, la plaza de El Salvador, Santa Úrsula, Ciudad, Santa Isabel y regresa a su templo en silencio. Esta imagen se venera durante todo el año en la Iglesia de San Cipriano e incluso hace años la procesión terminaba allí su recorrido.

De momento, las previsiones meteorológicas amenazan lluvias para el Lunes Santo, pero aún es pronto para saber si el tiempo dará tregua tras dos años de parón de la Semana Santa por la pandemia, y permitirá a la hermandad celebrar la procesión con la misma intensidad de siempre. Quizá sea una de las hermandades que más acostumbrada está a desafiar a la lluvia, que protagonizó cuatro años seguidos -de 2010 a 2013-, y complicó el recorrido, pero las ganas y el ingenio de los hermanos, que han llegado a tapar la talla con un plástico en algunas procesiones siempre sale victorioso.

El Cristo de la Esperanza realiza el siguiente recorrido: : Salida de la iglesia parroquial de San Andrés, plaza de San Andrés, plaza de Santa Isabel, calle de Santa Isabel,  plaza del Ayuntamiento, Arco de Palacio, Trinidad, plaza de El Salvador, Santa Úrsula, travesía de Santa Úrsula, Ciudad, Travesía de Santa Isabel, plaza de Santa Isabel, plaza de San Andrés e iglesia de San Andrés.