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Minuto de silencio del Consistorio por la violencia machista

La Tribuna
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La concejala de Turismo ha sido la encargada de leer el manifiesto de este mes de mayo, incidiendo en que "la violencia de género, sea del tipo que sea, tiene graves consecuencias sobre la salud de las mujeres afectadas que perdura en el tiempo"

Minuto de silencio del Consistorio por la violencia machista - Foto: L.T.

La Corporación municipal ha vuelto a guardar un minuto de silencio en contra de la violencia machista en la Puerta Noble del Ayuntamiento, en un acto al que han acudido concejales y concejalas del equipo de Gobierno, también del Grupo Popular, representantes de asociaciones de mujeres, Policía Local, Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, y vecinos y vecinas a título particular.

La concejala de Turismo, Artesanía y Comercio, María Jesús Pérez, ha sido la encargada de leer el manifiesto de este mes de mayo, incidiendo en que "la violencia de género, sea del tipo que sea, tiene graves consecuencias sobre la salud de las mujeres afectadas que perduran en el tiempo". Igualmente, se ha referido a los más jóvenes y su pronto inicio de relaciones de pareja; por eso, se ha abogado por "educar desde la infancia, tanto a chicos como a chicas, para que cuando lleguen a la adolescencia establezcan relaciones sanas y no violentas.

Del mismo modo, se ha referido al aspecto positivo y de reflexión manifestando que "la juventud también percibe los esfuerzos de la sociedad para la erradicación de la violencia en la pareja y este conocimiento supone una cierta inmunidad frente a ella". Antes del minuto de silencio, Pérez ha alertado, en el discurso, de que se viene apreciando entre los jóvenes la repetición de roles sexistas y conductas violentas contra las mujeres de corta edad.

Así, se ha denunciado la desigualdad entre hombres y mujeres que percibe la población joven, el peligro que suponen las nuevas tecnologías, si no se controlan adecuadamente, en el aspecto del ciberacoso, así como la necesidad de tomar medidas ante las conductas menos extremas de maltrato, como el control o los insultos, para que no se normalicen.