Liv Warfield es de otra galaxia

Mario G. Gutiérrez
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La cantante estadounidense derrochó energía, voz y espectáculo en un concierto que supuso un punto de inflexión en el XVII Festival Internacional de Jazz

Liv Warfield es de otra galaxia - Foto: Mario Gómez

Llegaba Liv Warfield a Talavera inmersa en su gira mundial. Era la primera de las paradas que va a realizar en Europa. Venía a pasarselo bien y eso se nota. Hizo disfrutar, y mucho.
Hija de de un diácono pentecostal, Warfield creció escuchando música gospel, a pesar de que a escondidas, ella solía cantar canciones de Whitney Houston, pues era Houston quien realmente encandilaba a Warfield.
Sus primeras actuaciones en público llegaron en un karaoke, pero su timidez la impedía hacía que cantase de espaldas.
Timidez que ha desterrado y quedó patente en una espectacular puesta en escena. Acompañada de una banda de músicos formada por auténticos apasionados y virtuosos de los instrumentos, hicieron ponerse en pie varias veces a los cientos de personas que abarrotaban la Plaza del Pan.
Comenzó su carrera como cantante en Portland, donde se mudó para ir a la universidad, e influenciada por heroínas musicales como Nina Simone, Etta James, Sade, Tina Turner y Mary J. Blige,  su sonido único y conmovedor a elevado a Warfiel a cotas de losque son indiscutiblemente talentosos. 
Warfield es diferente, y se notó desde que sonó el primer acorde de su banda. Un derroche de energía por parte de sus músicos que se convirtió en torrente cuando la cantante hizo acto de presencia.
La eclosión fue tal, que desde el primer tema la gente tarareaba y batía palmas al ritmo que la música dictaba.
Cada músico tuvo varios momentos de lucimiento en solitario, lo que hizo que la gente pudiera valorar la habilidad de todos ellos con sus instrumentos.
Justin McKinney a la batería, Christian Almiron a los teclados, Nicholas Reed al bajo, Mauricio Silva a la guitarra, Charles «Redd» Middleton a los coros y Adrian Crutchfield al saxo., acompañaron a una Liv Warfiel que causó un auténtico éxtasis con una voz que deambulaba entre el soul más profundo, al funk más atrevido, incluso con tintes de rock,  hilvanados por los impulsos de esta estadounidense que acertó a decir en español «hace mucho calor» pero no por ello aminoró el ritmo de bailes e impulsos.
Dio  Warfield rienda suelta a todo lo que le pedía el cuerpo, saltando, bailando e incluso bajando a mezclarse con un público que acabó formando parte del show. Un concierto de otra galaxia propio de las más grandes estrellas, donde el chorro de voz fue el halo embriagador que cautivó e hizo las delicias de los allí presentes. Pequeños y grandes acabaron disfrutando de la portentosa voz de esta cantante norteamericana nacida en Illinois, que ha forjado un estilo propio que podría describirse por ‘Soul-Rock con toques de R&B’. 
Poco más de una intensa hora, donde todos acabaron de pie en el borde del escenario venerando a esta estrella de la música, la voz y el espectáculo que seha consolidado como una leyenda de su tiempo.