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En modo crisis

C.C. (SPC)
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Los ajustes económicos para hacer frente a la inflación han elevado el precio del dinero y han reducido el poder adquisitivo, provocando que tanto empresas como familias estén reduciendo su consumo

En modo crisis - Foto: Imagen de katemangostar en Freepik

La falta de confianza de las empresas y los hogares españoles viene marcada por una inflación persistente, que se concreta en una subida de precios galopante, unas tarifas energéticas en máximos históricos y, especialmente, una merma del poder adquisitivo que está haciendo que las economías domésticas y empresariales hayan entrado en una expresión que se está poniendo cada día más de moda que es en modo crisis, incluso, entre las clases medias trabajadoras.

Si bien es cierto que no depende propiamente de España, puesto que el contexto internacional con el foco puesto en la guerra de Ucrania lo está desbordando todo, sin embargo, la forma de gestionar esta situación desde las instituciones deja en muy mala situación al tejido productivo y a los hogares.

Las medidas restrictivas adoptadas en la eurozona para ajustar los consumos de la energía, ante los cortes del gas ruso, así como la iniciativa del Banco Central Europeo (BCE) de subir los tipos de interés para atajar la inflación han provocado que la economía se esté enfriando como lo demuestra la reducción del consumo cuya tendencia está cayendo mes a mes como consecuencia de la reducción del poder adquisitivo de las familias, así como el alza de la presión fiscal, especialmente a las clases medias que no entran prácticamente en ninguna de las ayudas que ofrece el Ejecutivo.

El temor de los expertos es que la economía pueda entrar en recesión en los próximos trimestres y destruir en poco tiempo una parte del tejido productivo esencial.

La realidad viene marcada, además, por el cierre de miles de empresas y de pequeños negocios que aseguran que ya no pueden resistir más, ni hacer frente a las nuevas tarifas marcadas por la inflación, lo que conlleva una ola de despidos, falta de producción y una enorme reducción de las ventas.

Además, hay que añadir que el encarecimiento de los tipos de interés por parte del BCE está provocando que la financiación de las empresas se haya encarecido hasta situarse en cifras no recordadas en décadas, que están ocasionando un incremento de los impagos y el repunte de las tasas de morosidad que ya estaban estabilizadas.

El pesimismo se deja sentir en indicadores como la creación de empresas que ha descendido un 7,1% en el tercer trimestre en España respecto al mismo trimestre del año anterior, hasta un total de 20.038 sociedades, mientras que los concursos de acreedores han subido en este mismo período un 2,2%, hasta los 932, de acuerdo con los datos publicados recientemente por el Colegio de Registradores.

Un índice similar es la cifra de ampliaciones de capital que de julio a septiembre de este año se contabilizaron 6.140, un 1,1% sobre el mismo período del ejercicio anterior y con respecto al importe registrado el dato marca un descenso del 51,8% sobre el mismo tiempo de 2021 lo que se tradujo en 4.019 millones de euros. Las empresas con serias dificultades financieras que se declararon en concurso de acreedores fueron 932, un aumento del 2,2% con relación al mismo trimestre de 2021.

Para los economistas, el escenario de desaceleración se muestra en el índice de confianza empresarial, que bajó casi un 3% en España en el cuarto trimestre de este curso, respecto al período de julio a septiembre, y con la peculiaridad que desciende en todos los sectores, especialmente en la industria (-4,8%), aunque también en transporte y hostelería (-2,9 %), otros servicios (-2,9 %), comercio (-2,1 %) y construcción (?0,6 %), según el índice empresarial armonizado publicado esta semana por el INE.

El balance marca un descenso de 10,4 puntos porcentuales en el último trimestre del año, frente al incremento del tercer trimestre (7,5%). En concreto, el 15,5% de los gestores empresariales considera que la marcha de su negocio será favorable en el cuarto trimestre de 2022, mientras que el 27,3% opina que será desfavorable y el 57,2% restante piensa que será normal.

«Ni ahora ni nunca»

Ante este escenario, el presidente de la CEOE, Antonio Garamendi, reconoce que el contexto económico actual es muy complicado para las empresas que han reducido sus beneficios en los últimos años, así como para los trabajadores que han perdido una parte importante de poder adquisitivo. Garamendi ha rechazado negociar con el Gobierno y los sindicatos un acuerdo de incremento con cláusulas que vinculen directamente salarios a la inflación: «ni ahora ni nunca», ha señalado.