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Sonidos artesanos y tradicionales

Lola Morán Fdez.
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Como cada Navidad, el puesto de zambombas y panderetas de Rosa Gómez de la Cruz regresa a la Corredera para ofrecer los instrumentos que elabora durante el año para estas fiestas

Sonidos artesanos y tradicionales

La instalación del puesto de zambombas y panderetas en la calle Corredera es una de las primeras señales cada año de la inminente llegada de las fechas navideñas. Un puesto que forma ya parte del paisaje tradicional de estos festejos, de los que viene formando parte más de 70 años, tal y como apunta a La Tribuna Rosa Gómez de la Cruz, al frente del negocio. «Tengo 82 años y no he conocido nada más que esto», precisa, y recuerda que en este mismo espacio su familia ha puesto a la venta desde melones a pinos, fruta, caramelos, castañas y zambombas. «Toda la vida en la Corredera», rememora, y explica que primero fue su abuela la que empezó con la venta, después su madre, a la que sucedieron su hermana y ella.

Son ya 70 años los que lleva Gómez vendiendo zambombas, producto totalmente artesanal que desde hace casi ese mismo tiempo lleva fabricando ella misma. Primero empezó a elaborarlas su hermana y ya después fue ella, junto a su marido, ya fallecido. Aprendió de la mano de un amigo que las elaboraba, a las que se las compraba en un principio para venderlas después en su puesto, pero se mudó de ciudad y le enseñó a fabricarlas. Fue entonces cuando comenzó a elaborarlas junto a su marido, así como panderos, artículos con mayor reclamo en Navidad y por tanto a la venta solo en estas fechas en este puesto de la calle Corredera.

El resto del año lo invierte en la  confección de estas zambombas y panderos, entre los que se pueden encontrar algunos de grandes dimensiones y otros más pequeños, con precios para todos los bolsillos.

Sonidos artesanos y tradicionalesSonidos artesanos y tradicionales - Foto: Manu ReinoEste año se espera que las ventas funcionen mejor que el pasado, cuando la pandemia impidió que el negocio alcanzara el ritmo de otras ocasiones. «Por lo menos este año parece que se va a defender», aunque «la gente no sale como antes». «Antes no te ibas a acostar los días de Nochebuena y ahora a las nueve puedes recoger», sostiene Gómez, explicando que la gente se va a la hora de la cena y «ya no sale hasta la hora de las discotecas», mientras antes «venían, estaban los bares abiertos, se tomaban una copita, venían, se llevaban la zambomba, la rompían y venían a por otra».

Algo que ha cambiado a raíz de la pandemia, sumado a la situación económica que presentan numerosas familias por la falta de trabajo o los bajos ingresos que se perciben.

Pese a ello, desde un mes antes de la Navidad, este puesto regresa fiel a su cita con el ánimo de seguir sembrando la ilusión entre los talaveranos con sus productos tan típicos para estas fiestas. Hasta el próximo 30 de diciembre permanecerá abierto al público desde las 8:30 horas, cuando Gómez, ayudada por su hijo, levanta el portón del puesto para comenzar la jornada. Entre las maderas que conforman el tenderete, aliviando el frío con un brasero de picón, Gómez come incluso en el puesto y permanece en él hasta que se cierra ya por la tarde noche.

Las zambombas, las preferidas. Durante esas horas, es testigo de cómo son muchos todavía los que quieren disfrutar del sonido de la zambomba y del pandero estos días. Las primeras son las más demandadas por los talaveranos, que se llevan a casa este producto elaborado en barro, decoradas con pintura de la mano de la propia Gómez, quien se ocupa también de pelar la piel de cordero que previamente adquiere para fabricar este instrumento musical popular. «Tiene mucho trabajo porque hay que tenerlas en cal, en agua y luego pelarlas», explica, tarea a la que se suma la recogida de las cañas del campo y su posterior pelado para formar parte de la zambomba.

Lo más laborioso es pelar las pieles de cordero, según reconoce esta vendedora, que ha ido sumando nuevos productos a su puesto con el paso de los años, como son gorros de Papá Noel, panderetas de plástico y de lata, bombitas, espuma...

A su puesto acuden cada año expresamente numerosos talaveranos y vecinos de la comarca, e incluso «vienen hasta de Madrid» para llevarse sus zambombas y panderos. También lo hacen cuando instala este mismo puesto cuando es época de las típicas 'Caridades', dulce propio de la festividad de San Antón.

«Aquí estaremos hasta que Dios  quiera», confirma Gómez mientras se dispone a seguir vendiendo sus creaciones, algo que hace, ante todo, «por la tradición» porque lleva aquí «toda la vida».