Importante revulsivo cultural

Adolfo de Mingo / Toledo
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Actividades como los simposios periódicos sobre Toledo demostraron desde el primer curso un altísimo nivel. En aquellos años fue creado el Cine Club Universitario de Toledo, que todavía pervive

Importante revulsivo cultural

Una rápida ojeada a las memorias de los primeros años permite apreciar la gran ambición con que el Centro Universitario programaba sus actividades. Era habitual encontrar nombres como los de Manuel Fraga, Dámaso Alonso, Camilo José Cela, Antonio Bonet Correa, Ramón Tamames, Eloy Benito Ruano o el Maestro Rodrigo, por citar solamente algunos ejemplos.
Parte esencial de su programación fueron los congresos, algunos tan destacados como el I Simposio Toledo Medieval (1970-1971), en donde se conjugaron catedráticos de distintas universidades españolas con investigadores y representantes de la cultura local, tales como Clemente Palencia, Guillermo Téllez y José Carlos Gómez Menor. Siguieron a este encuentro otros simposios monográficos relacionados con el Toledo judío (1971-1972), el Toledo ilustrado (1972-1973) y el Toledo visigótico (1973-1974), encuentro que contó con ponentes como el recordado Ramón Gonzálvez y el arqueólogo Luis Caballero Zoreda, responsable de las excavaciones que entonces se estaban realizando en Santa María de Melque. Este último congreso, por cierto, incluyó como colofón un magnífico concierto de la Orquesta Nacional de España. Y es que todavía se celebraban las «Decenas Musicales de Toledo», organizadas por la Dirección General de Bellas Artes del Ministerio de Educación y Ciencia. Años después, en abril de 1983, el espíritu investigador se conjugaba con la reivindicación social en el simposio Toledo, ¿Ciudad viva? ¿Ciudad muerta?, celebrado escasos años antes de la declaración Patrimonio de la Humanidad. Las comunicaciones de estos congresos fueron publicadas por el Servicio de Publicaciones del CUT, antecedente directo del Servicio de Publicaciones de la Universidad de Castilla-La Mancha.
La pequeña biblioteca del Edificio Lorenzana albergó algunas de estas actividades, al tiempo que iba concentrando la creciente colección de libros y revistas especializadas del Centro Universitario. Sus volúmenes eran 6.000 en 1970-1971, cantidad que se multiplicaría casi por tres cinco años más tarde.
Asimismo, pronto se produciría también la creación del Cine Club Universitario, institución que todavía pervive y que a comienzos de los años setenta -cuando era necesario traer las latas de película en autobús desde Madrid- organizaba ciclos sobre John Ford, Orson Welles y otros grandes cineastas. Sus conferencias-coloquio contaron con la presencia de figuras como Florentino Soria, por entonces director de la Filmoteca Nacional.